
El podcast de Ricardo Lorenzetti: ¿quién responde por los daños de la inteligencia artificial?
La inteligencia artificial suele aparecer asociada a promesas de eficiencia, productividad y desarrollo tecnológico. Pero también abrió una nueva serie de preguntas sobre la responsabilidad, la privacidad y la...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. La inteligencia artificial suele aparecer asociada a promesas de eficiencia, productividad y desarrollo tecnológico. Pero también abrió una nueva serie de preguntas sobre la responsabilidad, la privacidad y la protección de los derechos individuales. En “¿Quién responde por los daños de la inteligencia artificial?
”, el último episodio de su podcast disponible en Infobae y Spotify, Ricardo Lorenzetti explica qué puede hacer una persona cuando un algoritmo produce un daño y qué herramientas jurídicas existen para defenderse. “Hay mucho miedo, mucha sensación de indefensión frente a la inteligencia artificial”, dice. Sin embargo, el mensaje del episodio apunta en otra dirección.
Los detalles
“No estamos indefensos. Hay muchas acciones, hay muchas herramientas jurídicas que se pueden utilizar”. La pregunta por la responsabilidad adquiere relevancia porque los daños producidos por sistemas automatizados dejaron de ser abstractos.
“Puede haber daños causados por algoritmos, por robots, por vehículos autónomos, por sistemas de inteligencia artificial que toman decisiones”, señala. El desafío consiste en determinar quién debe responder cuando esas decisiones provocan un perjuicio concreto en la vida de las personas. Para Lorenzetti, el derecho ya dispone de instrumentos para abordar estos problemas.
“No es cierto que estamos en un desierto jurídico”, dice. La responsabilidad, explica, puede alcanzar a quienes diseñan, desarrollan, comercializan o utilizan estas tecnologías. “Hay principios jurídicos que ya existen y que se pueden aplicar perfectamente a estos nuevos fenómenos”.
Qué dicen los expertos
Uno de los riesgos más evidentes aparece en materia de discriminación. “Los algoritmos pueden reproducir prejuicios y generar situaciones discriminatorias muy graves”. Un sistema de selección de personal, un mecanismo de otorgamiento de créditos o un programa de reconocimiento facial pueden excluir personas o tomar decisiones injustificadas sin que los afectados sepan cómo se llegó a ese resultado.
La cuestión también alcanza a la identidad y a la privacidad. “La inteligencia artificial puede procesar enormes cantidades de datos y reconstruir perfiles completos de las personas”, dice. Esa capacidad de organización y análisis de la información abre nuevas formas de poder y de control sobre la conducta humana.
En ese contexto, las empresas tecnológicas ocupan un lugar central en el debate. “Quien introduce un producto riesgoso en la sociedad tiene que asumir responsabilidades”, afirma. La idea retoma un principio clásico del derecho del consumidor: quien obtiene beneficios económicos de una actividad también debe hacerse cargo de los riesgos que genera.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





