
El Real Madrid se queda a un palmo de la epopeya en una final para el recuerdo ante Olympiacos
Euroliga Final: Olympiacos 92 Real Madrid 85 El Real Madrid se queda a un palmo de la epopeya en una final para el recuerdo ante OlympiacosLos blancos, crecidos ante las lesiones, llevan al límite a los del Pireo, que...
Surgen avances clave en el escenario mundial. Euroliga Final: Olympiacos 92 Real Madrid 85 El Real Madrid se queda a un palmo de la epopeya en una final para el recuerdo ante OlympiacosLos blancos, crecidos ante las lesiones, llevan al límite a los del Pireo, que suman su cuarta Euroliga en una desenlace de pura agonía. En una loca remontada, Feliz falló un triple para empatar a falta de 15 segundos Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarCampazzo, ante Vezenkov, durante la final. EFELucas Sáez-BravoEnviado especial AtenasEnviado especial AtenasSEGUIR AUTORActualizado Domingo, 24 mayo 2026 - 22:22Júnior El Barça de Kusturica conquista, ante el Real Madrid, su segunda Euroliga Hay derrotados que sólo merecen elogio.
Nada alivia el dolor de una final perdida, la gloria tan cerca que no existe el consuelo, apenas rabia. A un palmo de la epopeya se quedó el Real Madrid en el OAKA, 40 minutos de heroicidad ante el Olympiacos. Vuelve al trono continental el equipo del Pireo pero hay que poner en valor lo ofrecido por su rival, una lección de dignidad, de amor propio, hasta el mismísimo abismo de un triple errado para empatar cuando quedaban 15 segundos.
Los detalles
20 antes, marchaba ocho abajo. Pero Atenas, para delirio rojiblanco, no fue Kaunas. Sólo en la agonía cedió el Madrid, llevando al límite al que jugaba con todo a favor, especialmente la salud y el ambiente.
Erró Andrés Feliz tras una locura de tiros libres tirados a fallar y rebotes ofensivos, y al fin se acabó una final preciosa, inolvidable, más disputada de lo que nadie hubiera imaginado. No será la duodécima del Madrid y, sin embargo, se recordará. Porque del OAKA sale con su aura de irreductible reforzada.
Hizo del infortunio acicate, se rebeló ante su destino y casi hace caer la torre más alta. 13 años después, el Olympiacos, con Evan Fournier (MVP) determinante, es campeón de Europa, su cuarta corona. Jamás vivió una final de la Euroliga semejante ambiente, terror rojo en el territorio verde, mayoría absoluta de Olympiacos en el hogar del rival más irreconciliable.
Qué dicen los expertos
Temblaba el OAKA del Panathinaikos, vibrante ante una ocasión única también. Un equipo al que apenas se le reconocen fisuras, con la fortaleza de los que llevan tiempo cabalgando juntos, sufriendo también derrotas de las que marcan -cuatro Final Four seguidas ya sin éxito, desde 2013 naufragando-. Y con la adición de una plantilla sin fondo, calidad y cantidad, talento, físico y mucho dispendio económico a las órdenes de Georgios Bartzokas.
Todo eso ante un oponente contra el que saldar tantas cuentas, tan herido, sin embargo, que multiplica su amenaza. Al Real Madrid se le teme siempre, eso ha logrado su ADN competitivo forjado a lo largo de años. Pero quizá todavía más cuando la adversidad le abraza, cuando en 24 días pierde, uno tras otro, a sus tres pilares en la pintura.
Se planta en la final con sus gigantes en muletas, Tavares, Alex Len y, el último, el mismo viernes, Usman Garuba.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





