
El recuerdo del Colegio Nacional de Buenos Aires a Horacio Sanguinetti tras su fallecimiento
Murió Horacio Sanguinetti, rector, profesor y alumno graduado del Colegio Nacional de Buenos Aires, institución que funcionó como piedra basal de su vida. “Me defino como un universitario y ante todo, como un colegial....
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Murió Horacio Sanguinetti, rector, profesor y alumno graduado del Colegio Nacional de Buenos Aires, institución que funcionó como piedra basal de su vida. “Me defino como un universitario y ante todo, como un colegial. Por motivos éticos y sentimentales, al asumir el rectorado del Colegio, entiendo recibir el honor más alto en mi vida”, dijo en 1983 al pronunciar su primer discurso de una gestión que duraría hasta 2007, la más extensa hasta ahora.
Las clases ya habían terminado pero Sanguinetti no quiso esperar a marzo para estrenarse como rector. Le habían ofrecido el cargo apenas unos días antes, tras la asunción de Raúl Alfonsín el 10 de diciembre de 1983. Fue al término de una cena con intelectuales, educadores y dirigentes en la que estaba también Francisco Delich, ya designado como rector normalizador de la Universidad de Buenos Aires.
Los detalles
De pie en la vereda, antes de despedirse, lanzó una pregunta que tomó a Sanguinetti por sorpresa:—¿Qué querés? —Sí: decano de Derecho o rector del Pellegrini o del Buenos Aires. El 28 de diciembre de 1983, entonces, pronunció aquel discurso inaugural en el que anunció la creación del Consejo Asesor a ser integrado por figuras distinguidas de los sectores científicos y pedagógicos más un representante estudiantil.
Anunció además que se llamaría a concurso para cargos docentes. Hacía frente a la profunda herida que la dictadura había dejado en el edificio de Bolívar 263: 108 alumnos y graduados asesinados o desaparecidos, el secundario más golpeado por la represión en todo el país. “El Colegio atenderá, como factor prioritario, la reparación de los inauditos agravios sufridos en su seno por mucha gente de buena voluntad, que no los merecía”, dijo entonces.
El Centro de Estudiantes había comenzado a reorganizarse a partir de 1982 como cuerpo de delegados. En 1983 habían sido constantes las protestas contra el control férreo disfrazado de disciplina. En aquel discurso Sanguinetti les habló directamente: “Se reconocerá personería a un Centro de Estudiantes, representativo y democrático.
Qué dicen los expertos
Los alumnos ejercerán su libertad, esa libertad que engendra sentido de responsabilidad, ya que una no se concibe sin el otro”, dijo. Cuando comenzaron las clases en 1984 algunas novedades eran ya evidentes. Gabriel Puricelli cursaba 6to año y era el secretario general del Turno Mañana.
Recuerda la sorpresa al descubrir que había nuevos preceptores, todos provenientes de distintos partidos políticos con participación universitaria. “Nosotros reclamábamos algunos despidos que no ocurrieron. Seguimos teniendo protestas, manifestaciones, pero de pronto éramos atendidos en rectoría”, destaca.
“En febrero de 1984 le entregué una lista de profesores “interinos” (no habían obtenido sus cargos por concurso) que eran hijos o parientes de varios generales de la dictadura, dos de ellos de ex ministros de los gobiernos de facto y le sugerí que no los contratase para el año 1984”, recuerda Lucío Sánchez, graduado de 1973 que volvía al Colegio como profesor de Derecho a partir del nombramiento de Sanguinetti. Luego sería vicerrector del Turno Mañana entre 1986 y 1994. Destaca como una lección la respuesta que el rector le dio entonces: “La ignominia de los padres no se trasmite a los hijos.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.


