
El refugio de los bares LGTBI ante la amenaza de las redes sociales y “rentistas avariciosos”: “Perder un espacio nunca va a ser una buena noticia”
Cuando José de Benito llegó a Chueca hace ya 35 años, las cosas eran muy diferentes. El actor buscaba hacerse un hueco con su espectáculo de cabaret y consiguió su espacio en el Black&White. “Cuando entré, me quedé...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Cuando José de Benito llegó a Chueca hace ya 35 años, las cosas eran muy diferentes. El actor buscaba hacerse un hueco con su espectáculo de cabaret y consiguió su espacio en el Black&White. “Cuando entré, me quedé flipando.
Yo venía del mundo hetero y eso estaba lleno de chicos de compañía y un montón de celebridades y personajes famosos: escritores, políticos, cantantes... he llegado a ver hasta obispos”, cuenta el artista, hoy conocido por su nombre de drag queen, La Plexy. El ambiente ha cambiado mucho en este mítico bar LGTBI de Madrid.
Los detalles
La clientela sigue incluyendo a personas del colectivo, pero a ellos se unen despedidas de soltera y hombres heterosexuales que acuden con una mentalidad abierta a disfrutar del “mejor local gay de shows y espectáculo”, defiende con orgullo su ahora director. No es el único en el que ha ocurrido. Multitud de locales, antaño refugio para los “desviados”, “vagos” y “maleantes”, se han adaptado a nuevas comunidades y tendencias o, en el peor de los casos, han terminado cerrando sus puertas para siempre.
De su cambio y desaparición habla Jeremy Atherton Lin en ‘Gay Bar’, publicado este año en español por Capitán Swing. “Es natural que cambien y es un reflejo de su espíritu progresivo y creativo”, expresa a Infobae el ensayista. Adaptarse es algo que, en su experiencia, han hecho siempre.
“Muchos de los locales en los que entré a lo largo de los años estaban construidos en base a los miedos , en varios sentidos, ya fuese el miedo a ser visto desde la calle o el contagio a raíz del SIDA, con locales que daban la impresión de ser muy limpios e higiénicos”, cuenta. Atherton Lin confiesa sentir cierta nostalgia por los tiempos pasados, pero entiende que las nuevas generaciones quieran crear “nuevos espacios para ellos”. El problema es que esta adaptación parte, sobre todo, de una necesidad de supervivencia, impulsada, según el ensayista, por “rentistas avariciosos” y “olas de gentrificación” que moldean los barrios.
Qué dicen los expertos
En España, el modelo se replica, según el historiador Claudio Molina Gómez, investigador y doctorando en Igualdad y Género por la Universidad de Málaga. “Sí es verdad que abren bares, discotecas que son más abiertas o permisivas, pero que ya no son identitarias, porque al final pasa por una dinámica de consumo: no interesa que vayan 10 homosexuales, interesa que vayan 20 personas, independientemente de su género o atracción, y vengan a consumir”, explica. De la clandestinidad a la expansiónAntes de poder colgar banderas coloridas en el escaparate, los bares de ambiente operaban “en la clandestinidad, con una parte muy subalterna, muy oculta y privada”, explica el historiador.
No llegan hasta los años 60, todavía bajo la dictadura de Franco, pero en un momento en el que el país se abre al turismo exterior y la moral católica se relaja. Los bares se abren en grandes capitales como Barcelona y Madrid, pero surgen sobre todo en las islas y la costa mediterránea. “Se concentran en Benidorm, Salou, Torremolinos o Maspalomas, zonas que, con los planes de estabilización y la creación de polos turísticos, atraen estos centros de ocio, estas pequeñas ciudades de discotecas”, apunta Molina.
Estos establecimientos aportan “un espacio donde poder relacionarse” al colectivo, que logra crear sus redes y espacios de socialización y normalización, al menos para los hombres. “Aunque hablemos de colectivo LGTBI, había una presencia casi absoluta de la letra G. La bisexualidad no se planteaba, las mujeres lesbianas estaban muy minorizadas y los trans estaban estigmatizados”, describe.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




