
El Reino de Don Quijote: 6.500 millones de humo y carteles oxidados donde debían estar Las Vegas de La Mancha
Crónica...de las grandes chapuzas (34)El Reino de Don Quijote: 6.500 millones de humo y carteles oxidados donde debían estar Las Vegas de La ManchaLas administraciones no pusieron trabas a los excesos de la iniciativa...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. de las grandes chapuzas (34)El Reino de Don Quijote: 6. 500 millones de humo y carteles oxidados donde debían estar Las Vegas de La ManchaLas administraciones no pusieron trabas a los excesos de la iniciativa privada. La puerta se abrió con Bono y ahora sólo quedan graffitis y vasijas rotas junto a un campo de golf Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 1 comentarioCartel vandalizado de Don Quijote y Sancho Panza, en los terrenos del proyecto.
JESÚS MONROYARABA PRESSFerran BarberActualizado Sábado, 23 mayo 2026 - 00:10La idea fue incubada durante el cambio de milenio en el invernadero febril de la burbuja inmobiliaria y consistía en levantar un macrocomplejo turístico-residencial en unos terrenos a las afueras de Ciudad Real. El 4 de diciembre de 2002 se colocó la primera piedra. El impulso del invento se atribuye a Valcansado S.
Los detalles
, sociedad del grupo Gedeco, y a la ambición de los hermanos Aurelio y Julio Álvarez. Prometían entonces un complejo sobre 1. 250 hectáreas repartidas entre Valcansado, La Dehesa del Emperador y La Atalaya: un parque recreativo, cultural y comercial llamado Los Sueños de Don Quijote; un hotel-casino con centro de convenciones; un espacio deportivo con campo de golf de nueve hoyos, otro de 18, zona de prácticas, casa club, piscina, tenis, pádel y gimnasio; y unas 2.
000 viviendas iniciales, con previsión de superar las 5. No era todavía Las Vegas, sino una especie de macrocomplejo de ocio y viviendas con disfraz cervantino y esteroides administrativos. El delirio se amplió después, cuando Harrah's/Caesars se vinculó al proyecto como socio del futuro hotel-casino —que nunca llegó a construirse ni a operar— y la idea empezó a venderse como un resort internacional con casino Caesars, hoteles, balneario, laguna artificial, tres campos de golf, hasta 9.
500 millones de inversión anunciada. Lo llamaron «El Reino de Don Quijote» y, en cierto modo, el nombre era perfecto. Don Quijote confundía molinos con gigantes.
Qué dicen los expertos
La España del ladrillo confundió suelo urbanizable con riqueza automática. Un casino era menos mundano si se envolvía en patrimonio literario; una recalificación sonaba menos brutal si venía escoltada por hidalgos y promesas de desarrollo; un pelotazo en medio del secano parecía más respetable si se vendía como destino cervantino. El Reino de Don Quijote no fue solo el resultado de la ocurrencia de cuatro señores dibujando hoteles en una servilleta.
Desde el principio, las administraciones participaron en su encaje público: tramitaron y aprobaron instrumentos urbanísticos, facilitaron su desarrollo territorial y lo presentaron como una oportunidad estratégica. La iniciativa privada no halló trabas en la cadena institucional que debía discriminar entre una inversión solvente y una operación de urbanismo especulativo de alto riesgo. La puerta institucional se la abrió la Junta de Castilla-La Mancha.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




