
El remedio casero de un médico colombiano para aliviar la resequedad ocular y el ardor
La sensación de ardor, picazón o de tener “arena” dentro de los ojos suele atribuirse al cansancio, al exceso de tiempo frente a las pantallas o a una jornada de trabajo agotadora. Sin embargo, el médico colombiano...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La sensación de ardor, picazón o de tener “arena” dentro de los ojos suele atribuirse al cansancio, al exceso de tiempo frente a las pantallas o a una jornada de trabajo agotadora. Sin embargo, el médico colombiano Oswaldo Restrepo aseguró que estos síntomas pueden tener una explicación distinta relacionada con el funcionamiento natural de la película lagrimal y no únicamente con la fatiga visual. A través de un video publicado en su canal de YouTube, el profesional explicó que muchas personas creen que el ojo seco se produce simplemente por falta de lágrimas, cuando en realidad el problema puede estar en la pérdida del mecanismo que mantiene hidratada la superficie ocular.
“Si tus ojos están secos, te lloran solos de la nada o te arden con frecuencia, eso no es solo fatiga. Tus ojos están perdiendo su escudo protector y se está quedando completamente desierto”, explicó Restrepo al inicio de su publicación. El médico señaló que la molestia puede manifestarse con una sensación constante de raspado, necesidad de parpadear repetidamente o incluso con lagrimeo excesivo, un síntoma que suele generar confusión porque muchas personas creen que si los ojos producen lágrimas no pueden estar secos.
Los detalles
Según explicó Restrepo, la lágrima está compuesta por diferentes elementos y no únicamente por agua. Precisó que existe una fina capa de aceite producida por las glándulas de Meibomio, ubicadas en el borde de los párpados, cuya función principal es evitar que la humedad se evapore rápidamente. “Tu ojo necesita estar cubierto todo el tiempo por una lágrima perfecta.
Pero la lágrima no es solo agua. Si fuera solo agua, se evaporaría en dos segundos con el calor del cuerpo o incluso con el viento. Para que la lágrima no se evapore, tu cuerpo fabrica un aceite natural muy fino a través de las glándulas diminutas que tenemos escondidas justo en el borde de los párpados”, explicó.
De acuerdo con el especialista, el envejecimiento y el uso prolongado de celulares, computadores o televisores favorecen que ese aceite se vuelva más espeso hasta bloquear la salida de las glándulas. “Por la edad o por pasar horas mirando pantallas sin parpadear, ese aceite natural se vuelve espeso y se enfría. Se convierte en una especie de mantequilla dura que tapa por completo la salida de las sustancias de las glándulas.
Qué dicen los expertos
Como no hay aceite, el agua de tu lágrima se evapora apenas abres el ojo. El ojo se queda sin escudo, se inflama, te arde y, en un intento desesperado por defenderse, el cerebro manda chorros de agua pura. Por eso, irónicamente, el ojo seco muchas veces es un ojo que llora agua que no humecta”, añadió.
Los errores que, según el médico, empeoran el problemaDurante la explicación, Restrepo también advirtió sobre varias prácticas que, lejos de aliviar la resequedad, pueden agravar la irritación ocular. Entre ellas mencionó el hábito de frotarse los ojos con fuerza cuando aparece el ardor, ya que esto puede afectar la córnea, romper pequeños vasos sanguíneos y facilitar el ingreso de bacterias presentes en las manos. Asimismo, recomendó evitar el uso indiscriminado de gotas para quitar el enrojecimiento, ya que, según indicó, algunos colirios generan un efecto rebote cuando se utilizan con frecuencia.
También desaconsejó aplicar agua directamente del grifo o soplar los ojos para intentar refrescarlos, debido a que estas acciones pueden alterar la película lagrimal que protege la superficie ocular. Esta es la medida casera para aliviar la resequedad en los ojosComo alternativa para quienes presentan resequedad ocular asociada al cansancio o al envejecimiento, el médico propuso un protocolo casero basado en calor local mediante compresas de manzanilla filtrada y explicó que primero debe prepararse una infusión con agua hervida y manzanilla, filtrándola cuidadosamente para evitar que queden residuos vegetales que puedan irritar el ojo. Posteriormente, una vez la preparación alcance una temperatura tibia y confortable, recomendó humedecer dos gasas estériles o un paño completamente limpio, colocarlos sobre los ojos cerrados durante cinco minutos y, al retirarlos, realizar un masaje muy suave sobre los párpados para favorecer la salida del aceite retenido en las glándulas.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




