
El sentido común como arma secreta para optimizar la cadena de suministro
“El fracaso no existe como tal: son los pasos necesarios para llegar al éxito”. Con 36 años de trayectoria en logística y comercio exterior, Fernando repasa cómo se evalúa y optimiza una cadena de suministro, qué rol...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. “El fracaso no existe como tal: son los pasos necesarios para llegar al éxito”. Con 36 años de trayectoria en logística y comercio exterior, Fernando repasa cómo se evalúa y optimiza una cadena de suministro, qué rol juega la tecnología frente al análisis humano y por qué ningún proceso de cambio funciona si el equipo no está alineado. ¿Cómo definirías tu rol actual como responsable de la logística integral de la compañía?
La logística integral abarca toda la cadena: compras internacionales y locales, abastecimiento a planta, producción y la distribución del producto terminado en el mercado local o en el exterior. Antes esa etapa de producción era una caja negra para la logística: entraba materia prima, pasaba algo adentro y salían productos terminados. En mi posición actual esa caja negra se hizo transparente, porque también estoy a cargo de la logística interna: almacenes, control de stock y abastecimiento a las líneas de producción.
Los detalles
Es la planificación de compras, stocks, producción y el posicionamiento del producto en el mercado, siempre en equipo, porque solo no se logra nada. ¿Cuáles son las claves para evaluar y optimizar una cadena de suministro? El primer factor es entender que siempre hay que optimizar, nunca hay que dejar de hacerlo.
En 36 años pasé por la industria automotriz, alimenticia, electrónica, química y petroquímica, y el común denominador es la optimización constante, porque la logística tiene vida: no es la misma que se usó para abastecer a los soldados en la Segunda Guerra Mundial que la de hoy, con inteligencia artificial y blockchain. Optimizar es priorizar entre variables que compiten entre sí, por ejemplo el costo contra el tiempo de entrega según la vía de transporte elegida. Y hay que optimizar en toda la cadena, no en un solo eslabón, porque la cadena es tan fuerte como su eslabón más débil.
Ahí entra el análisis, el trabajo en equipo y la toma de decisión. ¿Qué rol juega el sentido común frente a la implementación de nueva tecnología? El arma secreta para optimizar es el sentido común, que todos tenemos pero pocos usan por miedo a equivocarse.
Qué dicen los expertos
Ahí entra el concepto del just in time, una idea japonesa de la posguerra para reducir stock al mínimo necesario. En la práctica, el just in time puro no existe: lo que existe es tender hacia él, como una fórmula matemática que tiende a un límite sin llegar nunca del todo. Y es una suerte que no se llegue nunca, porque si uno alcanza el objetivo definitivo deja de mejorar.
El sentido común es preguntarse constantemente cómo achicar los tiempos de entrega o de control de calidad, aunque a veces optimizar signifique invertir primero. El fracaso no existe como tal: son los pasos necesarios para llegar al resultado que se busca. ¿Qué se necesita para que un equipo se alinee con un proceso de cambio?
Primero, que nadie es culpable de un resultado que no salió como se esperaba: todos están en el mismo barco. Segundo, estar convencido de que el cambio va a llevar a una mejora concreta, en costos, en stocks o en rotación de inventario, porque todos son clientes internos dentro de la misma organización. Tercero, cuando algo no sale bien, la pregunta no es de quién es la culpa sino por qué pasó y cómo se corrige.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





