El Vaticano y el catalán
Enric JulianaAdjunto al directorEl Vaticano y el catalán 11/06/2026 06:00 Actualizado a 11/06/2026 11:06 “Barceloneses, ¡españoles todos!”. Con estas palabra empezó Juan Pablo II su alocución en la Sagrada Família el 7...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Enric JulianaAdjunto al directorEl Vaticano y el catalán 11/06/2026 06:00 Actualizado a 11/06/2026 11:06 “Barceloneses, ¡españoles todos! Con estas palabra empezó Juan Pablo II su alocución en la Sagrada Família el 7 de noviembre de 1982, en el curso de su primera visita a España. La visita a Montserrat, bajo una lluvia persistente, siguió la misma tónica.
Un par de frases en catalán y marchando. Veintitantos años más tarde, Jordi Pujol confesó en sus memorias que le dolió la frialdad de Karol Wojtyla. Le dolió el hielo de Cracovia, pero el presidente de la Generalitat no ordenó poner anuncios en los diarios para recordarle a Juan Pablo II que Catalunya es una nación milenaria, ni puso en marcha ninguna campaña de opinión que el enérgico papa polaco pudiese interpretar como una maniobra de presión.
Los detalles
Soplaban otros vientos. Sabía cuál era el objetivo primordial de Juan Pablo II en España: levantar un muro de contención a la hegemonía socialista, consagrada en las elecciones generales del 28 de octubre de 1982. El Papa había aterrizado en Madrid tres días después de aquellos comicios para una visita de diez días de duración.
Juan Pablo II fue refractario, Benedicto XVI rompió el hielo, León XIV ha sido cordialEl pontífice que llegó del frío consideraba que Pablo VI había cometido un grave error en España alentando la neutralidad política de la Iglesia católica durante la transición. En 1981 había llamado a capítulo en Roma al cardenal Vicente Enrique y Tarancón, arzobispo de Madrid, presidente de la Conferencia Episcopal, uno de los hombres claves de la transición. “¡Tarancón al paredón!
”, solían gritar los ultras. Le puso las manos sobre los hombros y le dijo: “Usted es el culpable, por su culpa hemos perdido España”. Juan Pablo II quería enmendar el mandato montiniano (Giovanni Battista Montini, Pablo VI).
Qué dicen los expertos
Había que recuperar terreno. A partir de 1985, el nuncio Mario Tagliaferri se encargaría de coordinar la nueva línea. En 1989 nacía el Partido Popular como casa común de todas las corrientes de la derecha nacional española.
Sabía que esa labor de contención en Catalunya podía corresponderle a él. Ya había captado buena parte de los votos de UCD. El éxito de CiU consistiría en sincronizar bien dos movimientos: atraer el voto antisocialista catalán y cuidar con esmero la emotividad del catalanismo para prevenir la aparición de un partido explícitamente independentista.
Pujol no fue nunca un democristiano oficial, pero le gustaba definirse como un “soldado montiniano”, expresión que también gustaba a Giulio Andreotti. Juan Pablo II siguió frío ante la cuestión catalana. Jamás pronunció una frase en catalán en su saludo después de la bendición urbi et orbi, en la que empleaba muchos idiomas.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




