
El viaje de “En el camino”, donde la violencia y las heridas ceden ante la ternura
El estreno de En el Camino, la nueva película de David Pablos, marca un momento particular para el cine mexicano. Tras recorrer más de 40 festivales internacionales y recibir premios como el Orizzonti y el Queer Lion en...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. El estreno de En el Camino, la nueva película de David Pablos, marca un momento particular para el cine mexicano. Tras recorrer más de 40 festivales internacionales y recibir premios como el Orizzonti y el Queer Lion en Venecia, la cinta llega a salas nacionales este 4 de junio. Producida por Diego Luna y protagonizada por Víctor Prieto y Osvaldo Sánchez, la historia se instala en las carreteras del norte del país para explorar cómo la ternura y el afecto pueden abrirse paso incluso en los contextos más duros.
El filme ha destacado por el modo en que aborda la masculinidad en un entorno marcado por la violencia y el machismo, pero también por su capacidad de mostrar la vulnerabilidad masculina lejos de los estereotipos. David Pablos, en entrevista con Infobae México, subrayó que, aunque la crudeza está presente, el verdadero centro de la película es la relación humana y la posibilidad de sentir. “El amor une lo que está fragmentado”: el universo emocional de En el caminoLa trama sigue a Veneno, un joven que sobrevive en los márgenes, y a Muñeco, un trailero que arrastra el peso de la distancia con su familia y de las adicciones.
Los detalles
Ambos se encuentran en la carretera, donde surge un vínculo inesperado que permite que la violencia y la rudeza cedan ante la ternura: “Me interesaba hablar de la libertad de amar en contextos hostiles, donde el amor une lo que está fragmentado”, contó Osvaldo Sánchez en exclusiva. El actor destacó que en la película la ternura deja de ser secundaria para convertirse en una fuerza central, capaz de dar sentido a la existencia aún en medio de noches oscuras. El origen de la idea: mirar el país desde la carreteraDavid Pablos señala que la inquietud por hablar de la violencia normalizada en México estuvo presente desde la génesis del proyecto: “Desde hace muchos años quería hablar sobre la violencia cotidiana en este país.
Cuando descubrí el mundo trailero, me pareció el pretexto perfecto para entrarle“. La investigación para ello incluyó convivir con conductores, documentar rutinas y escuchar relatos de asaltos y extorsiones, lo que permitió construir un entorno realista y cargado de matices: “Muchos traileros han asimilado la violencia en su día a día“. La cinta muestra así no sólo los riesgos físicos, sino también las heridas emocionales y la soledad que acompañan la vida en las carreteras mexicanas.
Una química natural y la familia formada durante la filmaciónEl trabajo actoral entre Víctor Prieto y Osvaldo Sánchez se construyó a partir de una preparación minuciosa y colectiva, poco habitual en el cine nacional: “Más allá de ensayar la película, creo que es preparar el cuerpo, la mente y el espíritu, para habitar estos universos que habita, tanto sensorial, como psicológica y dramáticamente”. El actor subrayó que esta preparación permitió generar una relación fraterna y un ambiente de respeto, especialmente importante al abordar escenas de intimidad: “Todas las personas merecemos respeto en ese sentido, para que se haga con sumo cuidado y con sumo respeto de esos cuerpos”. Sánchez también destacó el valor de la fraternidad y el amor para llegar a lugares profundos sin salir dañados: “Hacer una película es un ritual.
Qué dicen los expertos
El cuidado que tiene un cirujano al abrir un corazón, así debemos abrir el alma de los personajes”. Por su parte, Víctor Prieto señaló que el apoyo mutuo y la confianza fueron fundamentales en el proceso: “Fue más como crear una familia, porque cada uno puso cien por ciento de sí mismo, puso todo su corazón en ese proyecto. Eso nos llevó a crear una relación familiar, porque todos nos apoyábamos”.
El gremio trailero y la masculinidad en el cine mexicanoAcercarse al mundo de los traileros permitió a Pablos y su elenco explorar una masculinidad distinta a la que suele verse en pantalla. Osvaldo aprendió a conducir un tráiler y vivió jornadas largas en carretera para comprender la soledad, la vulnerabilidad y la fragilidad física y emocional de quienes trabajan dentro del nicho. En el Camino revela que la violencia, la fragilidad, la soledad y la ternura pueden convivir en una misma travesía.
La película no ofrece respuestas sencillas ni finales cerrados. En su lugar, deja abierta la posibilidad de que dos hombres puedan encontrarse, reconocerse y acompañarse, incluso cuando el entorno se empeña en lo contrario. Así, la cinta de David Pablos se instala como una apuesta honesta y necesaria para mirar de frente las heridas y seguir creyendo en el poder de la ternura, aún en el territorio más hostil.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





