
En la aldea literaria más insólita de Europa: "Parece imposible que exista un lugar así, es como un invento de Borges"
LiteraturaEn la aldea literaria más insólita de Europa: "Parece imposible que exista un lugar así, es como un invento de Borges"Visitamos La Fondation Jan Michalski, en la montaña Suiza, una de las mejores residencias...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: LiteraturaEn la aldea literaria más insólita de Europa: "Parece imposible que exista un lugar así, es como un invento de Borges"Visitamos La Fondation Jan Michalski, en la montaña Suiza, una de las mejores residencias literarias, un manifiesto de la arquitectura enclavado en plena naturaleza: "¿Quieres ver mi cabaña? "FOTOGRAFÍA: LEO FABRIZIO Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarVanessa Graell Montricher (Suiza)Montricher (Suiza)SEGUIR AUTORAActualizado Viernes, 19 junio 2026 - 00:12«¿Quieres ver mi cabaña? », pregunta la escritora francesa Julia Malye.
A los pies de las montañas del Jura suizo, a las afueras del remoto pueblo de Montricher en el que apenas hay un colmado, el albergue Deux Sapins y el bar Lyon d'Or, que lleva cerrado algún tiempo, se esconde un bosque literario de cabañas suspendidas, solo que no en los árboles. Bajo una gran pérgola de hormigón, como si fuera un cielo con huecos que se dirían nubes o los claros de las copas de los árboles, se extiende una pequeña aldea de arquitectura hipermoderna diseñada por el estudio Mangeat-Wahlen como si fuera una prolongación del Jura con cierto aire de ciencia ficción. Julia abre la puerta de su cabaña de acero blanco, con puntos y líneas tatuados sobre el metal, un código morse que reproduce una cita del Walden de Thoreau sobre la vida en los bosques: «Más allá de la simplicidad, desnudez».
Los detalles
El interior no podría ser más sobrio y ascético, pero cálido. La sensación de cabaña es total: todo es madera, incluida una celosía neoarabesca que separa el pequeño dormitorio. «Escribir aquí es increíble, muy inspirador», dice la moradora, que escribió su primer libro, La fiancée de Tocqueville, a los 15 años, pero a quien el público español ha conocido por su reciente Louisiana (Salamandra).
Habla un perfecto español porque, aunque sea parisina, una serie de casualidades la llevaron a sacarse el carnet de conducir en... «Fue la mejor escuela de idiomas. Si no aprendía rápido, podía atropellar a alguien», ironiza.
Desde su mesa frente a un gran ventanal, la ladera del Jura parece entrar en la cabaña y fundirse con el idílico campo suizo, con balas de paja aquí y allá. A lo lejos, asoma una casa de madera de estilo campestre. Es la de Vera Michalski-Hoffman, la mecenas que puso en marcha la Fondation Michalski en honor a su marido fallecido, Jan, editor de Noir sur Blanc.
Nuestra primera guía por el retiro literario más cool de Europa prepara un té y se sienta para continuar su nueva novela, que transcurre entre París y la isla griega de Tinos. Afuera, siguiendo un camino pavimentado entre flores silvestres cual sendero entre las cabañas/árboles, se llega a la plaza principal, con su cafetería y una de las emblemáticas esculturas de Jaume Plensa: la silueta de un hombre arrodillado formada por letras de distintos alfabetos, Le voleur de mots (El ladrón de palabras).
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





