
Fenómeno de El Niño 2026: la CAR prepara 300.000 m³ de agua almacenados en 25 Bancos Municipales para la sequía
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) consolidó una reserva de cerca de 300.000 metros cúbicos de agua en sus Bancos Municipales de Agua (Bama), como parte de su plan de adaptación para enfrentar el...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) consolidó una reserva de cerca de 300. 000 metros cúbicos de agua en sus Bancos Municipales de Agua (Bama), como parte de su plan de adaptación para enfrentar el inminente fenómeno de El Niño, cuya probabilidad de consolidación ha sido estimada en un 82% por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam). La estrategia, según la entidad, busca garantizar el abastecimiento hídrico y fortalecer la capacidad de respuesta ante emergencias ambientales en Cundinamarca y Boyacá, especialmente frente a la disminución de lluvias, el aumento de temperaturas y el riesgo de incendios forestales proyectados hasta comienzos de 2027.
Los Bama constituyen infraestructura estratégica diseñada para almacenar agua durante temporadas lluviosas y disponer de ella en periodos de sequía extrema. De acuerdo con la CAR, actualmente existen 25 estructuras en funcionamiento, incluyendo la próxima entrega del nuevo Bama de Ráquira. Estos bancos permiten a los municipios contar con reservas para atender emergencias por desabastecimiento, apoyar acueductos rurales y sostener actividades agropecuarias durante los periodos más críticos.
Los detalles
Cómo funcionan los Bancos Municipales de AguaLos Bama operan como sistemas de captación, regulación y almacenamiento hídrico, disminuyendo la presión sobre las fuentes de agua naturales. Su diseño permite recolectar el agua de lluvia en épocas de abundancia y almacenarla en grandes volúmenes para usos posteriores, cuando la oferta hídrica disminuye. Según explicó el director técnico de Infraestructura Ambiental de la CAR, Yacir Ramírez, la clave de estos sistemas es anticiparse a las emergencias:“El cambio climático nos obliga a prepararnos antes de que ocurran las emergencias.
Los Bama representan precisamente esa capacidad de adaptación: almacenar agua en momentos de abundancia para poder responder cuando llegue la sequía”. Las estructuras están ubicadas en municipios como Pacho, San Miguel de Sema, Guachetá, Jerusalén, Granada, Susa, Pasca, Caparrapí, Silvania, Pandi, Tibacuy, Buenavista, Chiquinquirá, Simijaca, Guayabal de Síquima, Nocaima, Sasaima, Caldas, El Rosal, Nimaima y Saboyá, entre otros, cubriendo diversas zonas rurales vulnerables a la variabilidad climática. El sistema de los Bama permite dotar a los municipios de insumos críticos para la atención de incendios forestales, la regulación hídrica de microcuencas y el abastecimiento pecuario y agrícola.
Mediante los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo (CMGRD), las autoridades locales pueden utilizar esta agua reservada para responder a contingencias derivadas de eventos extremos, cumpliendo el marco normativo vigente. La segunda generación de Bama fue implementada en 12 municipios, con una inversión superior a $21. 241 millones, beneficiando de forma directa e indirecta a más de 53.
Qué dicen los expertos
El director Ramírez reiteró el llamado a los 104 alcaldes de la jurisdicción para que adopten planes de contingencia y mantengan en óptimo estado las infraestructuras de almacenamiento de aguas lluvias. De manera especial, la CAR instó a los 23 alcaldes que cuentan con Bama a asegurar su uso eficiente y a prepararse con antelación para la temporada de sequía. Además, enfatizó que las empresas de servicios públicos deben fortalecer los sistemas de uso eficiente y ahorro del agua, mientras que las administraciones municipales tienen el deber de implementar medidas preventivas y sistemas alternos de abastecimiento para anticipar los efectos del fenómeno de El Niño.
Monitoreo permanente de embalses y tendencias hídricasA comienzos del segundo semestre del año, la CAR realizó un balance del comportamiento de los embalses en los sistemas de regulación Norte, Sur, Chingaza y El Hato, con el objetivo de identificar tendencias y escenarios de almacenamiento. Según los modelos de la corporación, las lluvias de junio y la gestión técnica de los embalses permitieron revertir la tendencia descendente, consolidando un proceso de recuperación en la región. En el sistema Chingaza, el nivel de almacenamiento pasó del 58,27% al 62,71% de su capacidad en junio, impulsado por el aumento de lluvias y los aportes al embalse de Chuza.
En el Agregado Norte (Neusa, Sisga y Tominé), se mantuvo un comportamiento estable gracias a un manejo gradual y controlado de las descargas, mientras que en el Agregado Sur los embalses alcanzaron el 100% de su capacidad durante todo el mes, reflejando condiciones óptimas de almacenamiento. El director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, señaló que “la administración técnica de las descargas y el monitoreo permanente permitieron conservar niveles favorables de almacenamiento y garantizar un manejo responsable del recurso hídrico”. Sin embargo, advirtió que este comportamiento debe consolidarse sobre la base del ahorro y el uso eficiente del agua, pues los pronósticos apuntan a un fenómeno de El Niño de alta intensidad, con reducción de lluvias, incremento de temperaturas y mayor presión sobre las fuentes hídricas.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




