
Guillermo del Toro habló sobre el difícil camino para llevar a Frankenstein al cine: “Durante 25 años todos me dijeron que no”
A los 11 años, Guillermo del Toro se propuso adaptar Frankenstein al cine, un proyecto que según contó, enfrentó negativas de la industria. “Durante 25 años todos los profesionales de la industria me dijeron que no...
Surgen avances clave en el escenario mundial. A los 11 años, Guillermo del Toro se propuso adaptar Frankenstein al cine, un proyecto que según contó, enfrentó negativas de la industria. “Durante 25 años todos los profesionales de la industria me dijeron que no realizara Frankenstein”, aseguró. En un homenaje organizado por el British Film Institute en Londres, el cineasta explicó cómo desarrolló el proyecto y cuál fue el enfoque creativo detrás de la adaptación.
Frankenstein ocupa un lugar central en la trayectoria del cineasta mexicano debido al tiempo que dedicó a impulsarla y a la importancia que la obra tuvo en su formación artística. Señaló en distintas ocasiones que buscó mantener el espíritu de la novela original y abordar temas como la diferencia, soledad y búsqueda de pertenencia. Frankenstein: fidelidad y una reinterpretación de Paraíso perdidoPara el cineasta, la novela de Mary Shelley trasciende el relato de horror y funciona como una reinterpretación de Paraíso perdido, además de una reflexión sobre la condición humana.
Los detalles
En esa línea, explicó que uno de sus objetivos fue recuperar la complejidad de la criatura tal como aparece en el texto original: “Quise que la criatura fuera tan articulada como en el libro, porque así es en la obra de Shelley”. También se refirió al largo proceso detrás de la adaptación y recordó: “Empecé a trabajar en la película a principios de los 2000. Para mí, la novela siempre fue una respuesta sobre la soledad y el deseo de aceptación”.
Según Del Toro, esos temas atraviesan toda la película, que aborda cuestiones como la búsqueda de compañía, la diferencia y la figura de lo monstruoso frente a las normas sociales. Orgullo mexicano y la imaginación como resistenciaDurante el homenaje en el British Film Institute, Del Toro remarcó la importancia de su origen en cada etapa creativa: “La identidad mexicana está en cómo enfrentamos las cosas cuando no tenemos recursos: con ingenio y melodrama”. Frente a la precariedad, apostó por soluciones audaces: “En México nos arreglamos con lo que hay.
Hice películas en fábricas en demolición, reutilizábamos decorados y transportaba engranajes en camionetas que yo mismo vendía para financiar efectos”. El director rechazó la etiqueta de cineasta “oprimido”: “En el primer mundo, si eres latinoamericano, quieren que hables de tu opresión. Les asusta tu alegría y tu cultura”.
Qué dicen los expertos
Su contribución al cine internacional, en especial con Hellboy, radica en fusionar la exuberancia y el melodrama mexicano con el cómic estadounidense: “La imaginación mexicana puede dar vida a algo tan americano como los cómics. Hay mucho melodrama y locura mexicana en Hellboy”. Relató anécdotas sobre filmar con presupuestos mínimos, sobre la relación con Ron Perlman y la irreverencia frente a las jerarquías del sector.
“Nos decían que no podíamos, pero lo logramos porque creíamos en nuestra manera de hacer cine”, subrayó. Los monstruos: de pacto infantil a herramienta política y espiritualSu primer contacto con los monstruos fue un acto de vulnerabilidad y fe: “Hice un pacto espiritual con los monstruos siendo niño. Hoy son mi forma de ver el mundo”.
Según explicó, esas figuras dejaron de representar únicamente miedo y se transformaron en una fuente de identificación e inspiración creativa. En ese sentido, sostuvo que el horror tiene una dimensión “curativa” y explicó que sus películas utilizan los monstruos como una forma de cuestionar estructuras de poder y normas sociales. “Hay dos tipos de horror, el represivo y el liberador; yo apuesto siempre por lo anárquico”, afirmó.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





