Iñaki Gabilondo, el gran seductor
Joaquín LunaIñaki Gabilondo, el gran seductorEl mirador 26/05/2026 23:47 Iñaki Gabilondo tiene 83 años, porte donostiarra y la lucidez de gran periodista que, habiéndolo visto todo, se enfada con la actualidad –lo de...
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Joaquín LunaIñaki Gabilondo, el gran seductorEl mirador 26/05/2026 23:47 Iñaki Gabilondo tiene 83 años, porte donostiarra y la lucidez de gran periodista que, habiéndolo visto todo, se enfada con la actualidad –lo de Zapatero “huele bastante mal”– porque es optimista. Y vende las mejores recetas de la transición –“los grandes asuntos se abordaban con la ropa de los domingos”– para enderezar el rumbo de una democracia “oxidada”. El auditorio de Foros de Vanguardia disfrutó mucho.
Hay silencios y silencios y hay aplausos y aplausos. Iñaki Gabilondo se ganó la atención tan pronto abrió la boca y ejerció hora y cuarto de seducción radiofónica de principio –Zapatero– a fin –la rosa de Iñaki, historia íntima y sevillana–. Si Gabilondo dice que lo de Zapatero “huele bastante mal”, el auditorio, que no es tonto, asienteEl auditorio disfrutó, insisto, gracias a su capacidad para apreciar en toda su dimensión una lección magistral sobre el periodismo, la política y la democracia contada para adultos con las palabras precisas, ordenadas, y la dicción cautivadora.
Los detalles
Escoltado por tres grandes del oficio (Rovira J. Juan y Basté), Iñaki Gabilondo supo expresar el malestar ciudadano con el ruedo ibérico, que pisó a diario durante décadas en su Hoy por hoy de la Ser. Allí tenía su espacio editorial para orientar el día y la información, de modo que Rovira le preguntó sobre lo que hubiera dicho este martes.
–Antes de hacer el editorial, solía pensar un rato. El periodista Iñaki Gabilondo y Javier Godó, conde de Godó, editor de 'La Vanguardia'Xavier CerveraAun así, sin tiempo a pensar, disparó con puntería y esa objetividad de los periodistas sin trincheras. Más allá del eterno decalaje entre ritmo judicial y ritmo informativo, el periodista habló de “indicios claros”, “pinta muy mal”, “huele mal” y el pronóstico de que el ex presidente Zapatero va a “achicharrarse aún más”.
Y esas brasas, naturalmente, alcanzan el presidente Sánchez, “hombre de mucha determinación” y afortunado por contar con unos aliados a la altura de la afición del Athletic o el club de fans de Raphael de Moscú: “Los que le acompañan dificilmente le van a dejar de acompañar”. Aún así, y a la espera de noticias que seguirán sucediéndose, el olfato de Gabilondo ve “difícil imaginar que las cosas puedan dar la vuelta”. Gabilondo figura en la galería de los grandes hombres de la transición democrática y, como tantos otros, tuvo la suerte –y no es un ejercicio de nostalgia– de presenciar como españoles condenados a no entenderse lo hicieron.
Lo comparó con el ciego que por unos minutos puede ver antes de regresar a la ceguera. Lo que vio ya nunca le abandonará: los llamados pactos de la transición, cuando los partidos eran capaces de consensuar grandes reformas. Lo que hoy es –y así lo lamentó– imposible.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





