
Jódar y el misterio de la soledad de su padre en el palco: "Es el único que se puede sentar ahí"
Roland GarrosJódar y el misterio de la soledad de su padre en el palco: "Es el único que se puede sentar ahí"En cada partido de Roland Garros, Rafael padre es el único habitante de un palco para 18 personas, un hecho...
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Roland GarrosJódar y el misterio de la soledad de su padre en el palco: "Es el único que se puede sentar ahí"En cada partido de Roland Garros, Rafael padre es el único habitante de un palco para 18 personas, un hecho insólito en el tenis. Ejerce de padre, entrenador y preparador físico, pero en la ausencia de más personas también hay simbolismo: ellos dos, contra el mundo Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarJódar padre, este domingo, solo en el partido. EFEJavier SánchezEnviado especial ParísEnviado especial ParísSEGUIR AUTORActualizado Domingo, 31 mayo 2026 - 22:35Crónica Jódar supera a Carreño y llama a la puerta de los grandes en cuartos de Roland Garros Perfil Rafa Jódar, un niño "no especialmente bueno" que ya es una estrella: "Me despertó sonámbulo para decirme que me había ganado" Tres filas de seis asientos: 18 en total.
El palco de los jugadores es un espacio amplio, muy amplio, que normalmente está abarrotado. Allí se sientan entrenadores, preparadores físicos, fisioterapeutas, mánagers, médicos, padres, madres, hermanos, primos e incluso amigos e invitados VIP. Por poner un ejemplo: si al tenista le viste Nike o Adidas, el responsable de esa marca también suele tener su hueco reservado.
Los detalles
Pero en cada partido de Rafa Jódar en este Roland Garros el palco está prácticamente vacío. Solo, y normalmente en una esquina, se sienta su padre, Rafael. Es una rareza, algo insólito en el tenis de élite, que incluso provoca equívocos.
En tercera ronda ante Alex Michelsen, Jódar tuvo que detener el partido en un par de ocasiones para pedir a unos aficionados que se habían sentado allí por error que abandonaran su zona. «Los jugadores tenemos el derecho de decidir quién se sienta en nuestro 'box' y el único que puede hacerlo en el mío es mi padre. Supongo que esos aficionados debían tener sus asientos muy cerca y se equivocaron, y yo solo se lo recordé», se defendía el español, con toda la razón.
«Él siempre ha estado conmigo, ha sido mi mayor apoyo desde que soy niño», reivindicaba este domingo Jódar tras derrotar a Pablo Carreño en octavos de final. En su primer partido en una de las dos pistas centrales de París, la Suzanne-Lenglen -con capacidad para 10. 000 espectadores-, la soledad de su padre quedaba aún más acentuada, sobre todo teniendo en cuenta que varios amigos de Jódar habían llegado desde Madrid para apoyarle y optaron por sentarse fuera del palco.
En realidad, en esa decisión de que el padre esté solo hay mucho simbolismo. Desde que empezó en el garaje de su casa en Leganés, Jódar siempre ha seguido sus directrices, aunque a lo largo de los años ha contado con la opinión de múltiples entrenadores: los del Club de Tenis Chamartín, los de la Universidad de Virginia e incluso algunos externos a ambas instituciones, como Fernando Varela. Él y su padre, contra el mundo.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





