
La campaña de ataques de Ucrania contra Crimea pone a Putin ante un dilema estratégico
Kiev ha convertido a Crimea, la península anexionada por Rusia en 2014, en el escenario de su ofensiva más sostenida del último mes. Drones y misiles ucranianos golpean a diario puentes, refinerías y sistemas de defensa...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Kiev ha convertido a Crimea, la península anexionada por Rusia en 2014, en el escenario de su ofensiva más sostenida del último mes. Drones y misiles ucranianos golpean a diario puentes, refinerías y sistemas de defensa antiaérea rusos, una campaña que ha obligado a las autoridades de ocupación a declarar el estado de emergencia. Según analistas reunidos esta semana en Kiev, Putin enfrenta una disyuntiva: reforzar la defensa del corredor que une la península con Rusia o mantener el ritmo de su ofensiva en el este de Ucrania.
La cuestión se debatió en el V Foro Internacional de Expertos de la Plataforma por Crimea, iniciativa de la Presidencia ucraniana. “Crimea ya está bloqueada. Puede que no por completo, pero desde el punto de vista militar hay un bloqueo”, afirmó el analista militar ucraniano Mijailo Samus, sobre el efecto de la destrucción de puentes clave en la logística rusa.
Los detalles
Putin afronta, según Samus, “un dilema estratégico”: desviar tropas que hoy emplea en Donetsk para proteger el corredor que une Crimea con Rusia, o ignorar el deterioro del sur y seguir presionando en Donetsk, donde Rusia controla algo más del 20% del territorio. Los analistas dudan de que la campaña se desvanezca como ocurrió con la incursión ucraniana en Kursk en 2024. Los hechos recientes respaldan ese diagnóstico.
El 23 de junio, las Fuerzas de Operaciones Especiales ucranianas destruyeron un puente ferroviario sobre el Canal de Crimea del Norte, cerca de Rozdolne, que interrumpió el único enlace ferroviario entre la región rusa de Krasnodar y el centro y oeste de la península, incluidas Simferópol y Sebastopol. Según el portavoz naval ucraniano Dmytro Pletenchuk, familiares de militares de la Flota rusa del mar Negro intentan abandonar la zona y hay largas congestiones en el puente de Kerch, que conecta físicamente la península con Rusia. Las autoridades de ocupación, encabezadas por Serguéi Aksiónov, decretaron el estado de emergencia el 26 de junio por los cortes de electricidad y agua provocados por los bombardeos.
Según el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), Ucrania ha intensificado sus ataques de alcance intermedio contra infraestructura militar y logística rusa para dificultar el abastecimiento de las tropas. Zelensky describió la ofensiva como una “operación de influencia de 40 días” para presionar al Kremlin a poner fin a la guerra, y dijo haber obtenido nuevos compromisos de apoyo militar en la última cumbre del G7, incluido el respaldo de Donald Trump. El exembajador de EEUU en Ucrania John Herbst, que dirige el Centro Eurasia del Consejo Atlántico, coincidió en que la campaña puede ser decisiva para el desenlace de la guerra.
Qué dicen los expertos
Vaticinó que el conflicto terminará en los próximos dos años con un resultado más favorable para Kiev del previsto, y defendió que prolongar los ataques aéreos, en lugar de un alto el fuego inmediato, beneficia ahora los intereses ucranianos. El antiguo número dos de la inteligencia militar ucraniana, Iliá Pavlenko, subrayó el cambio: “Hemos pasado de ataques contra objetivos militares importantes por separado a una presión sistemática”. El Ejército ruso está “en riesgo permanente” en la península, advirtió, golpeada por una escasez de combustible que podría extenderse al sur de Ucrania si continúan los ataques contra refinerías, puertos y vías férreas.
Para Herbst, la campaña, que prosiguió este martes con nuevos ataques contra puentes, logra que Crimea deje de ser “el orgullo de Putin” y se convierta en su “principal vulnerabilidad”. Samus anticipó además un deterioro humanitario y advirtió de que Moscú podría usar esa crisis para presionar a Europa a que Kiev rebaje sus ataques. El desenlace dependerá de la capacidad ucraniana y del sostén europeo, justo cuando una cumbre de la OTAN se perfila como el próximo gran test para Kiev.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





