
La Castellana, un hotel al raso para cientos de jóvenes y voluntarios a la espera de la misa de León XIV en Cibeles: "La Iglesia es increíble"
Vigilia papalLa Castellana, un hotel al raso para cientos de jóvenes y voluntarios a la espera de la misa de León XIV en Cibeles: "La Iglesia es increíble"Una multitud de peregrinos venidos de toda España acampa en los...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Vigilia papalLa Castellana, un hotel al raso para cientos de jóvenes y voluntarios a la espera de la misa de León XIV en Cibeles: "La Iglesia es increíble"Una multitud de peregrinos venidos de toda España acampa en los jardines del centro urbano, compartiendo espacio con los seguidores de Bad Bunny y con los preparativos policiales Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarElena y Moisés, dos jóvenes de Cádiz que pasaron la noche en las callesJavier CuestaMaría Santamaría MadridMadridActualizado Domingo, 7 junio 2026 - 13:15Esta pasada noche, el asfalto de la Castellana era, de una punta a otra, un mosaico donde convivían todas las realidades de los que pasaron la noche en vela por el Papa. La arteria principal de Madrid se transformó durante la madrugada en un escenario donde los cánticos religiosos se mezclaban, sin previo aviso, con los eufóricos que volvían del concierto de Bad Bunny. Dos mundos completamente opuestos compartiendo las mismas aceras de Madrid en un ambiente de fiesta.
Al mismo tiempo, el eje central, desde la plaza de Colón hasta el Museo del Prado, estaba clausurado. Los accesos cerrados y los cordones de seguridad disuadían a los que pretendían quedarse a dormir lo más cerca posible de la diosa de la Madre Tierra de cara a la misa que el papa León XIV daba este domingo a las diez de la mañana. En medio de ese laberinto de vallas, las verdaderas protagonistas fueron las historias de resistencia de los fieles y los jóvenes comprometidos.
Los detalles
La puerta de Alcalá rodeada de vallas y de suministros para la misa en CibelesJavier CuestaEn mitad de la Castellana, cerca de la plaza de Emilio Castelar, dos voluntarias daban significado a la palabra compromiso. Cora Brioso y Avelina Agustín, dos amigas de Filipinas que llevan 50 años en España, cargaban a sus espaldas el cansancio de todo el día en la calle orientando a los fieles, pero a las seis de la mañana tenían que estar de nuevo en Cibeles para abrir los accesos. Sin metros ni autobuses a esas horas, y sabiendo que volver a casa no les compensaba para apenas un par de horas, decidieron quedarse en la calle, con una cena compuesta por una bebida y unas galletas repartidas en las parroquias.
"Somos muy cristianas", decían con una sonrisa, explicando que, como ellas, muchísimos otros voluntarios pasaban la noche metidos en sacos de dormir en cualquier rincón para estar en su puesto al amanecer. Cora y Avelina, parte de los voluntarios que se quedaban por la zona a descansar. Javier CuestaUn poco más allá, personas de la Diócesis de Cádiz demostraban el espíritu de una juventud completamente volcada.
Entre ellos destacaban Elena Real y Moisés García, de 23 años, que se habían comprometido hacía apenas un mes, un hecho que contrasta con las palabras del Santo Padre unas horas antes en la vigilia, cuando animaba a los jóvenes a formar una familia sin miedo.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





