
La comedia sobre cómo hacerse pasar por una ‘veinteañera’ y no morir en el intento: “No hay solo una manera de envejecer ni de ser joven”
Lorena Iglesias lleva años dentro del humor underground de nuestro país y ha hecho prácticamente de todo, ha sido actriz, guionista, ha formado parte del colectivo Canódromo Abandonado, junto a Julián Génisson...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Lorena Iglesias lleva años dentro del humor underground de nuestro país y ha hecho prácticamente de todo, ha sido actriz, guionista, ha formado parte del colectivo Canódromo Abandonado, junto a Julián Génisson dirigiendo La tumba de Bruce Lee y ha formando parte del ecosistema de lo que se dio a llamar el ‘posthumor’. Su última participación fue en Balearic, de Ion de Sosa. Ahora, Lorena Iglesias vuela sola con una serie de la que es creadora y protagonista, Millennial Mal, que se estrena en Filmin, una comedia que habla sobre la precariedad económica, sobre la edad, sobre la presión de seguir siendo joven cuando se ha alcanzado la vida adulta o la posibilidad de reinventarse después de los 40.
La ficción se articula en cinco episodios de media hora y sigue a Judith (la propia Iglesias), una bibliotecaria en paro de 42 años que vuelve a la universidad tras recibir una beca por un error administrativo. Para conservar esa ayuda, intenta pasar por ‘veinteañera’ en un entorno regido por códigos estéticos, emocionales y sociales que ya no le pertenecen en absoluto, porque se encuentra absolutamente fuera de lugar. De dónde surge ‘Millennial Mal’“La idea surge cuando estaba a punto de cumplir cuarenta años y tenía conversaciones con mis amigas sobre una sensación generalizada en nuestra generación de millennials mayores, de que nuestra juventud de finales de los 90 y principios de los 2000 había sido secuestrada por el patriarcado, como que tuvimos una juventud de mierda, ¿no?
Los detalles
Los tíos nos infravaloraban intelectualmente, no se reían de nuestras coñas, nos copiaban las ideas, nos acosaban... había mucha más desigualdad", cuenta Lorena Iglesias a Infobae España. “Y ahora, algunas de nosotras, seguimos viviendo lo malo de ser jóvenes, compartiendo piso, con trabajos inestables...
así que, ¿cuándo viene lo bueno de ser joven? La serie nace de esa pregunta, ¿cuándo viene para nosotras, la generación millennial, lo bueno de la juventud? Sería una manera simbólica de saldar una deuda a través de una ficción romántica y divertida", cuenta.
La creadora cree que las nuevas generaciones tienen un mayor conocimiento de feminismo, también más inteligencia emocional y viven el género y la orientación sexual de una manera más sana. “Creo que sí que nos hemos tenido que poner las pilas para estar al día, aunque también es cierto que ellas se han beneficiado de las luchas previas que se han planteado previamente. Así que yo creo que habría existir una mayor conexión ‘intergeneracional’, que las mayores no seamos tan paternalistas con las jóvenes y las jóvenes no vivan tan aisladas de nosotras.
Qué dicen los expertos
Creo que tenemos que hablar, compartir experiencias, referentes y entender que no hay solo una manera de envejecer ni de ser joven”. Presión estética sobre las mujeresLa protagonista, Judith, se comprará toda una serie de artilugios de rutina ‘beauty’ que no sirven para nada, pero que se han constituido como una especie de biblia para las influencers, así como toda una parafernalia en lo que se refiere a la vestimenta para encajar con las modas más extremas, quizás porque, en palabras de Iglesias, lo que intenta la protagonista es ‘performar para ser joven’. En ese trayecto, Judith descubrirá que su identidad anterior, la de bibliotecaria modosita, tampoco era más auténtica, que esa vida gris y resignada respondía también a una lógica de adaptación: ser invisible, no molestar y pasar desapercibida como forma de supervivencia.
¿Cuál es entonces su verdadero yo? Lo que sí que tenía claro Lorena Iglesias es que uno de los temas importantes era hablar de la presión estética que hay sobre las mujeres. “No sé si tiene solución, porque se tendría que acabar el capitalismo para que se solucionase”, ríe.
“Da igual lo seguras que estemos con nuestros cuerpos, porque siempre la industria de la belleza va a encontrar maneras de hacernos sentir inseguras, de vendernos productos hasta que nos muramos, en ese imperativo de la juventud eterna que sabemos que es inalcanzable. Así que la juventud se ha convertido en una tarea en la que tienes que estar trabajando todo el rato”. Una comedia incómoda y ‘disfrutona’La serie convierte ese conflicto en comedia incómoda.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





