
La crudísima guerra de Damián Castaño con un temible toro de Escolar en Las Ventas
Feria de San IsidroLa crudísima guerra de Damián Castaño con un temible toro de Escolar en Las VentasLos dos últimos toros de una corrida decepcionante pero muy compleja aportan la emoción ausente por registros...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Feria de San IsidroLa crudísima guerra de Damián Castaño con un temible toro de Escolar en Las VentasLos dos últimos toros de una corrida decepcionante pero muy compleja aportan la emoción ausente por registros opuestos: Del Pilar pincha lo logrado ante un sexto que fue, con mucho, el mejor Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarPlaza 1Zabala de la Serna MadridMadridSEGUIR AUTORActualizado Martes, 2 junio 2026 - 22:00La terna de matadores de la vigésima primera corrida de feria era exactamente la misma que la que abrió la temporada de Madrid el 22 de marzo: Pepe Moral, Damián Castaño y Gómez del Pilar. De Cuadri a Jose Escolar, un camino de piedras bajo el sol. Por si faltaba algún elemento hostil, se sumó el viento en esta tarde en las que todos querían verle virtudes que no existían a la imponente corrida de Escolar, tan compleja en su descaste.
Realmente aquello era un correoso disgusto -sin noticias de bravura ni humillación ni poder-, pero a últimas la emoción surgió con dos toros en las antípodas: un albaserrada montaraz, apabullante y temible y otro con la cosa buena de la casa, el mejor con mucha diferencia sobre todo los demás. Castaño protagonizó una crudísima guerra y Gómez del Pilar perdió, una vez más, la suya con la espada. 42, el feísimo y temible quinto sorprendió con un extraño a Rubén Sánchez -ya cambiado el tercio de varas- y lo atrapó por el pecho.
Los detalles
La voltereta resultó estruendosa contra el suelo. Se lo llevaron a la enfermería sangrando abundantemente por la nariz. Damián Castaño no se quitó la montera y se enfrascó en una guerra crudísima, echando el corazón por la boca.
Damián resoplaba a la salida de cada serie, cogido en cada muletazo, poniéndose, quitándose, por momentos todo a la vez, en aquella pelea tabernaria. No renunció nunca el salmantino, asido a la férrea voluntad de querer y querer. Atacaba el toro con todo, con toda su correa montaraz, digo, hasta el punto que, cuando Castaño se fue a por la espada, tiró la montera, totalmente desfondado.
Todavía escapó de milagro al salir de un pinchazo, perdiendo pie. El capote de Toñete evitó una tragedia. El último aliento lo empleó el torero en un grito de guerra para irse detrás de la espada.
Qué dicen los expertos
Una estocada delantera, una vuelta al ruedo para su heroico toma y daca. A últimas salió un sexto con otro tipo, mucho más fino -incluso sin remate- que toda la corrida junta y con una cualidad que no había aparecido: la humillación. Buenacara descolgaba en el embroque y gateaba, con la cosa buena de su sangre albaserrada, es decir, un temple cierto para salirse lo justo de su muleta.
Fue, con mucho, el mejor toro de la corrida, ya digo. Gómez del Pilar se templó -también frente al viento- y corrió una y otra mano encontrando, por fin, el eco de los oles. Cuando parecía que podía obtener recompensa, se pasó de faena y, sobre todo, se encasquilló con la espada.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





