
La economía manda, lo demás es ruido
Cuando uno lee la prensa internacional o argentina sobre Javier Milei, el menú es siempre el mismo: peleas en redes sociales, gritos en cadena nacional, excentricidades personales, supuestos escándalos familiares,...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Cuando uno lee la prensa internacional o argentina sobre Javier Milei, el menú es siempre el mismo: peleas en redes sociales, gritos en cadena nacional, excentricidades personales, supuestos escándalos familiares, rupturas con aliados, declaraciones polémicas sobre periodistas o artistas. Todo eso vende diarios y genera tráfico digital. Todo eso alimenta tertulias y editoriales indignados en Buenos Aires, Córdoba o Madrid.
Pero nada de eso decide elecciones. Lo que decide elecciones es la economía. Siempre fue así y siempre será así.
Los detalles
James Carville lo resumió en 1992 con su famosa frase para la campaña de Bill Clinton: “It’s the economy, stupid”. Más de tres décadas después, la regla sigue intacta. Bill Clinton ganó porque la economía estadounidense necesitaba un cambio.
Bush perdió fuerza cuando estalló la crisis financiera. Obama fue reelegido porque la recuperación estaba en marcha. Trump ganó en 2016 prometiendo recuperar empleos industriales y volvió en 2024 porque la inflación de Biden castigó a las familias.
En España, Aznar ganó por la economía, Zapatero perdió por la economía, Rajoy ganó por la economía. El resto es decoración. Mi pronóstico es sencillo.
Qué dicen los expertos
Javier Milei va a ser reelegido en 2027 y va a gobernar Argentina un total de ocho años. No por sus excentricidades ni a pesar de ellas. Va a ser reelegido por los resultados económicos, porque cuando un argentino entre al cuarto oscuro en octubre de 2027 no va a pensar en el último tuit del Presidente.
Va a pensar en si su sueldo le alcanza, en si puede ahorrar, en si su hijo tiene trabajo, en si la inflación dejó de robarle el futuro. Los datos hablan solos. En diciembre de 2023, cuando Milei asumió, Argentina tenía un PIB nominal de 646 mil millones de dólares y un PIB per cápita de unos 14.
La inflación corría al 211% anual, las reservas del Banco Central eran negativas y el riesgo país estaba cerca de los 2. El costo social inicial del ajuste fue enorme, como ocurre en casi todas las estabilizaciones profundas de economías quebradas. Pero hoy, dos años después, el país ya supera por mucho los niveles de 2023 tras una caída inicial del 1,7% en 2024 y un rebote del 4,4% en 2025.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




