
La esencia del acuerdo es la supervivencia de la República Islámica: los errores de la administración Trump
El canciller de Irán aseguró que “nunca habían estado tan cerca”, en forma similar el primer ministro de Pakistán hablo del “texto definitivo”, toda vez que el Memorándum de Islamabad contemplaba 14 puntos fijándose un...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: El canciller de Irán aseguró que “nunca habían estado tan cerca”, en forma similar el primer ministro de Pakistán hablo del “texto definitivo”, toda vez que el Memorándum de Islamabad contemplaba 14 puntos fijándose un plazo de 60 días para la negociación del programa nuclear iraní, lo que confirma que Trump decía la verdad cuando aludía a una negociación, a pesar de los desmentidos que salían de la Guardia Revolucionaria (GR). Por su parte, un alto funcionario, con la debida autorización de Trump revelaba detalles a medios de comunicación escogidos que incluían a INFOBAE, donde se cifraba en un 85% la probabilidad de firmar un acuerdo “en los próximos días” y donde la Casa Blanca resaltaba cinco ejes: primero, la reapertura de Ormuz y el levantamiento del bloqueo estadounidense a los puertos iranies, segundo, el desmantelamiento del programa nuclear, tercero, la destrucción y posterior retiro del uranio enriquecido por parte de Washington, cuarto, el compromiso que Irán cesaría el apoyo a milicias proxis, y quinto, un régimen de inspección que garantizara el cumplimiento. Este desenlace confirma cuánta razón tenía el más destacado teórico de la guerra, Carl von Clausewitz (1780-1831) cuando definía a la guerra como “la continuación de la politica por otros medios”.
De concretarse la firma. por ahora se va a poner fin a una rotativa de declaraciones confusas, donde Trump un día hablaba de tomar miliarmente la isla de Jark y al siguiente dejaba sin efecto la amenaza, situación que se repitió más de una vez, dándole la razón al bengalí Premio Nobel de Literatura Rabindranath Tagore (1861-1941) cuando escribía que “cambiar constantemente de opinión no es decisión, sino que se transforma en indecisión”. El problema es que lo acordado no es un tratado como tampoco un acuerdo definitivo, sino que solo es un Memorándum que fija los temas y criterios a ser discutidos durante 60 días, un paso aplaudible hacia la paz, pero por lo mismo podría conducir a error sobre la base de falsas esperanzas.
Los detalles
La verdad es que se ingresó a un nuevo terreno, donde lo seguro, es que en todo escenario que no sea el bélico, sobrevive la República Islámica (RI). Contrario a lo que se cree, antes de llegar a la Casa Blanca, Trump siempre se opuso a que los problemas políticos se solucionaran vía ocupación militar y así hizo su primera campaña sobre la base de extraer a EEUU de guerras interminables, prefiriendo ataques focalizados que no comprometieran tropas en el terreno. Sin embargo, se hace difícil de explicar que haya iniciado un bombardeo el 28 de febrero sin que ello se prolongara hasta derrotar a la República Islámica cuando el predominio estadounidense era total como lo era la debilidad de Irán, en su peor momento en 47 años.
Entonces la duda es ¿por qué y paraqué EEUU bombardeó a partir del 28-II, si no estaba dispuesto a terminar lo que fue iniciado con el objetivo declarado de terminar con la RI? Ese fue el principal error, haber detenido el avance militar, posiblemente por pensar que la RI era un actor racional, en el sentido occidental del término, con el que era posible negociar, cuando en realidad ni siquiera así se hizo con la Alemania nazi o el Japón militarista, sino que se buscó doblegarlos hasta rendirlos. Hubo una incomprensión de lo que decía hace dos milenios y medio en China Sun Tzu, que las guerras solo se acaban cuando se termina la voluntad de lucha del rival, parecido al error cometido por Israel con Hamas, que hoy busca compensarlo buscando la derrota final de Hezbollah en el Líbano.
Tampoco se entendió que victoria y derrota tienen un sentido distinto en el Medio Oriente, y que para la RI su triunfo era sobrevivir en el poder, ya que para su versión fundamentalista de islamismo revolucionario, a lo único que no podía renunciar era al control total de Irán, como la base real que disponía. Del mismo modo, también ha sido un error que Trump no disponga para la guerra de un portavoz, por lo que con frecuencia ha estado haciendo declaraciones cambiantes, ya que no controla -y quizás nadie lo hace- lo que transcurre en Irán, divididos como están entre un sector político disponible para negociar y el verdadero poder, la Guardia Revolucionaria (GR) dispuesta a combatir hasta el final, sobre la base de ideas de fin del mundo conocido. Es hoy entendible que con encuestas desfavorables, se necesita abrir Ormuz para lo cual se necesita un acuerdo, toda vez que las amenazas no han surtido efecto, y que el control de Irán tiene una base que no es reflejo de un poder militar que hoy no posee, sino de algo automático que ha paralizado todo tránsito, cual lo es el funcionamiento de los seguros marítimos, donde basta cualquier ataque con un barco liviano o la simple amenaza, para que se paralice inmediatamente la entrega de seguros a barcos que allí transitan, lo que los obliga a detenerse de inmediato.
Qué dicen los expertos
Aunque EEUU casi no adquiere petróleo desde allá y que la situación de Ormuz lo ha convertido hoy en no solo el principal productor sino también el principal exportador, la realidad interna de EEUU obliga a Trump a bajar el precio del petróleo y la inflación como requisito de victoria electoral. Sin embargo, aunque exista el Memorando ¿Cómo se confía en lo firmado cuando todos concuerdan en una cosa, que la RI nunca ha respetado nada de lo comprometido? , exactamente el lenguaje utilizado para renunciar al acuerdo nuclear firmado por Obama.
No hay claridad en cuanto ha influido el hecho que se le dijo al Congreso que habían terminado las grandes acciones bélicas como también que se había acabado el plazo donde se puede estar en guerra sin consultar al poder legislativo, aunque siempre hubo dudas sobre la constitucionalidad de esa ley que limita lo que puede hacer el poder ejecutivo y que tanto Clinton como Obama no la respetaron. En la negociación, Irán siempre actuó con gran paciencia, ya que estaban convencidos que el tiempo operaba a su favor. En el fondo se enfrentaron dos estilos, la adquisición hostil que ha caracterizado al capitalismo estadounidense y al propio Trump en temas como Groenlandia, pero la verdad es que Trump había actuado con gran coraje, al ser el primero de ocho presidentes estadounidenses que decidió enfrentar el desafío que ha significado la República Islámica y su Yihad que desde 1979 canta “muerte a América” y que definió a EEUU como el “gran Satán” desde el primer día, ya que la destrucción de Israel era solo la del “pequeño Satán”.
Es llamativo lo que pasó, ya que Trump lo había hecho todo bien hasta que empezó a hacerlo mal, y llama doblemente la atención que con esta decisión haya perdido algo tan importante como lo es la disuasión, similar a lo que le ocurrió a Israel con la invasión del 7-X. Por otra parte, en lo personal menciono el hecho que por escasa oportunidad no se ve a Trump siguiendo las recomendaciones de su libro “El Arte de la Negociación”, ya que por rara vez perdió el control de la narrativa, y al empantanarse en la negociación, fue Irán el que controló el discurso y los tiempos, por el simple expediente de demorar las respuestas y no saber su interlocutor quien tomaba realmente las decisiones, aunque todo indicaba que ante la eliminación del ayatola Ali Jamenei y las heridas de su hijo y sucesor, fue la GR la que llenó ese vacío. Un error que también es difícil de entender desde el momento que en lo bélico a Trump le había ido bien o mejor de lo esperable en su guerra con Irán, que no fue una guerra elegida por su persona, sino desarrollada desde Teherán desde 1979.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





