
La esperanza desde la lucidez; el mensaje que deja León XIV
Equipaje de manoLa esperanza desde la lucidez; el mensaje que deja León XIVCuando el lenguaje público degenera, se empobrece la inteligencia política; la esperanza es lucidez que se niega a convertirse en resignación...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Equipaje de manoLa esperanza desde la lucidez; el mensaje que deja León XIVCuando el lenguaje público degenera, se empobrece la inteligencia política; la esperanza es lucidez que se niega a convertirse en resignación Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarOvación cerrada al Papa León XIV tras su discurso ante las Cortes en la sesión solemne del pasado lunes. Alberto Di LolliAna PalacioActualizado Sábado, 13 junio 2026 - 00:29Equipaje de mano El tabú nuclear se agrieta Equipaje de mano Un papado entre el colectivo y el algoritmo Hace tres semanas, reflexionando sobre Magnifica humanitas, constataba en estas páginas que su interés trascendía el ámbito religioso. El argumento no se agota en la dimensión confesional; es civilizatorio: ¿qué quiere decir defender la dignidad humana en una época en que la persona ya no sólo se enfrenta a las añagazas tradicionales del poder político, económico o militar, sino también a inéditas formas de reducción nacidas de la técnica, el dato o la pertenencia?
Pues bien, el discurso pronunciado por León XIV ante las Cortes Generales permite completar aquella reflexión, al plantear la decisiva cuestión del juicio. La encíclica gira en torno a la dignidad humana ante las mutaciones que contemplamos; la intervención en el Congreso añade la interrogación basilar de la vida pública: ¿qué condiciones necesita una sociedad para no extraviar la dignidad entre premura, polarización, técnica y pérdida de discernimiento? Transitamos tiempos paradójicos.
Los detalles
Nunca habíamos acumulado tanto conocimiento, tanto genio tecnológico, tanta información sobre nosotros mismos y sobre el mundo. Sin embargo, nos resulta especialmente difícil diferenciar lo importante de lo accesorio, lo perdurable de lo efímero, la transformación profunda de la conmoción pasajera. Sabemos más, pero nos guiamos peor.
Y la paradoja atraviesa el núcleo de las inquietudes contemporáneas. La inteligencia artificial multiplica capacidades cuya magnitud apenas comenzamos a aprehender. La comunicación instantánea acerca los sucesos hasta mudarlos en presencia persistente.
La conversación pública se desarrolla bajo una presión constante por reaccionar antes de entender. Disponemos de más instrumentos; no está claro que dispongamos de más criterio. La Escuela de Salamanca comparece en el alegato de León XIV porque allí, cuando el mundo se ensanchó de golpe, un grupo de pensadores españoles percibieron cómo la ampliación del poder obliga a abordar sus límites; cómo la fuerza no se legitima por su eficacia; cómo el dominio no basta para fundar derecho.
El reto no era qué podía hacerse, sino qué debía hacerse. Cinco siglos después, la misma pregunta regresa al adelantarse la capacidad humana a la conciencia moral que la contiene. El nuevo mundo ya no asoma al otro lado de los océanos.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





