
La espiral suicida de una adolescente tras ser violada durante unas vacaciones en un pueblo de Cádiz: "Con el tiempo he entendido que no soy yo la que debe sentir la culpa"
TribunalesLa espiral suicida de una adolescente tras ser violada durante unas vacaciones en un pueblo de Cádiz: "Con el tiempo he entendido que no soy yo la que debe sentir la culpa"La Audiencia de Cádiz condena a 10...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. TribunalesLa espiral suicida de una adolescente tras ser violada durante unas vacaciones en un pueblo de Cádiz: "Con el tiempo he entendido que no soy yo la que debe sentir la culpa"La Audiencia de Cádiz condena a 10 años de prisión y 9. 000 euros de indemnización a un hombre que agredió sexualmente a una niña de 12 años que pasaba las vacaciones en casa de sus abuelos en 2018. La acusación, satisfecha porque se ha dejado constancia de que se puede demostrar una violación años después de los hechos Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 7 comentariosExtracto de la sentencia que condena al autor de la violación a una niña de 12 años.
EL MUNDOTeresa López Pavón SevillaSevillaSEGUIR AUTORAActualizado Viernes, 19 junio 2026 - 00:11Los mejores recuerdos de Elena durante sus vacaciones en un pueblo de la sierra de Cádiz transcurren junto a un lago artificial al que acudía a menudo con su hermana y su abuela. "Lo pasábamos muy bien y me divertía muchísimo", cuenta la joven, que hoy tiene 19 años y vive en Francia. Elena pasó muchas vacaciones de su niñez y su adolescencia en este lugar privilegiado donde sus abuelos habían comprado una casa.
Los detalles
Pero no todos los recuerdos de aquellos días en un pueblo blanco de la sierra gaditana son luminosos. Una noche del verano de 2018, un amigo de la familia, padre de un niño de 10 años con el que Elena solía jugar, la convenció de que se quedara a dormir en su casa y la violó de madrugada. Después cogió un cuchillo de la cocina y la amenazó con matarla si contaba algo.
En ese instante se acabó la infancia feliz de Elena, que tenía 12 años, y comenzó una espiral autodestructiva, violenta y desesperada que a punto estuvo de acabar con su vida. Ocho años después, la sección Octava de la Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado al violador a una pena de 10 años de prisión por agresión sexual sobre un menor de 16 años y a otros seis meses de cárcel por un delito de amenazas. El condenado deberá indemnizar a la víctima con 9.
000 euros, una cantidad que difícilmente resarcirá todo el sufrimiento vivido, que alteró su conducta y la llevó en varias ocasiones al hospital por un proceso agudo de ansiedad y depresión con autolesiones e intentos de suicidio. Durante años, la niña bloqueó el recuerdo de la violación. En el verano de 2022 comenzó a ir a terapia con una psicóloga, a la que finalmente relató de forma progresiva lo que había sufrido: primero los tocamientos y después la violación.
Qué dicen los expertos
Contó que solía jugar con un niño de 10 años, hijo de unos amigos de sus abuelos. Y que una tarde, el padre del menor la invitó a quedarse a dormir en su casa. Todos se acostaron en la misma cama, incluidos los dos amigos y un bebé de 15 meses del matrimonio.
Cuando los demás dormían, el condenado comenzó a tocarle las nalgas y los pechos y ésta intentó zafarse de él retirándole la mano. Pero, como insistía en los tocamientos, la niña salió de la cama y se fue al cuarto de baño.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





