
La familia de Déborah saca a la luz, 24 años después, las chapuzas que taparon el crimen
Archivado el caso desde hace dos años, la familia de Déborah Fernández-Cervera, la joven viguesa hallada muerta en un arcén hace 24 años, se siente libre de secretos de sumario para hacer públicas las sonoras chapuzas...
Surgen avances clave en el escenario mundial. Archivado el caso desde hace dos años, la familia de Déborah Fernández-Cervera, la joven viguesa hallada muerta en un arcén hace 24 años, se siente libre de secretos de sumario para hacer públicas las sonoras chapuzas de un caso que, recalcan, hubo “voluntad de tapar” desde el principio. Los padres y hermanos de la estudiante de 22 años que desapareció la tarde del último día de abril de 2002 cuando salió a correr por el paseo de la playa de Samil (y cuyo cadáver, desnudo, lavado y teatralmente colocado, apareció 10 días después junto a una carretera a más de 40 kilómetros de Vigo), creen que siempre existió una “mano negra” que se encargó de torcer las pesquisas y disolver pruebas.
El reguero de despropósitos, protocolos básicos incumplidos, extravíos, agujeros y desastres que acumula la investigación, casi desde el principio en manos de la policía nacional, es largo. Y continuó hasta su recta final, cuando in extremis el juzgado de Tui (Pontevedra) reabrió la instrucción en medio del clamor popular, a punto de cumplirse los 20 años en que prescribe un delito de asesinato para quien nunca haya estado imputado en el caso.
A eso se sumó, en la agónica toma de declaraciones a viejos testigos y agentes, una suerte de “amnesia” que ahora los Fernández-Cervera Neira se proponen sacar a la luz.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





