
La gloria y las miserias, de Durban a Dallas: campeones, con un mismo ADN, 16 años después
MundialLa gloria y las miserias, de Durban a Dallas: campeones, con un mismo ADN, 16 años despuésEspaña, como sucedió en el Mundial 2010, dominó con su centro del campo, superó un mal debut y alcanzó su mejor nivel en...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. MundialLa gloria y las miserias, de Durban a Dallas: campeones, con un mismo ADN, 16 años despuésEspaña, como sucedió en el Mundial 2010, dominó con su centro del campo, superó un mal debut y alcanzó su mejor nivel en semifinales. Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarCasillas, Ramos y Puyol, durante la semifinal ante Francia en Dallas. HerguedasSEGUIR AUTORActualizado Lunes, 20 julio 2026 - 15:24AÑADE EL MUNDO EN GOOGLEHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedasJohan Cruyff dejó por escrito en La Vanguardia que la España campeona en 2010 sólo había salido a disfrutar en dos partidos de aquel Mundial.
El debut ante Suiza, saldado con un injusto 0-1 del que sabía podía recuperarse, y la semifinal contra Alemania, cuando volvió a sentirse realmente cómoda con el balón, hasta completar su mejor actuación del torneo (1-0). Aquellos dos momentos críticos se han reeditado, 16 años después, gracias a la selección de Luis de la Fuente. El empate sin goles del estreno contra Cabo Verde, situada en el 67º escalón del ranking FIFA, pudo considerarse uno de los mayores fiascos de La Roja en su historia mundialista.
Los detalles
De igual modo que el 0-2 a Francia en la semifinal de Dallas, con un recital de fútbol colectivo, ya es considerado uno de sus capítulos más sublimes. Aquel 16 de junio de 2010 en Durban, el equipo de Vicente del Bosque parecía algo más que favorito ante Suiza. No sólo porque había ganado 15 de los 18 precedentes, saldados sin derrota, sino porque los helvéticos se presentaban con la baja de Alexander Frei, su gran estrella, aún renqueante de una lesión.
De modo que desde el pitido inicial de Howard Webb, el mismo árbitro que dirigiría la final 25 días después, la campeona de Europa inició su asedio a la portería de Diego Benaglio. Nada menos que 25 disparos y un 72,9% de posesión ante un rival que durante la fase de clasificación había caído en Zúrich ante Luxemburgo (1-2). Todo terminaría saliendo al revés, así que el vapuleo tras la derrota, con aquel gol de rebote de Gelson Fernandes, resultó proporcional a la desmesurada magnitud de las expectativas.
En el centro de alto rendimiento de la Universidad del Noroeste, situado en Potchefstroom, a una hora en coche de Johanesburgo, los rostros del cuerpo técnico reflejaban una honda inquietud. Luis Uranga, el delegado de la selección, había planificado una excursión para que los futbolistas despejasen la cabeza, pero ni Del Bosque ni sus ayudantes quisieron sumarse. Pese a las críticas, el seleccionador prefería dar la cara ante la prensa y mantener abiertas las puertas de la concentración.
Los analistas más ácidos culpaban al dúo formado por Sergio Busquets y Xabi Alonso. Otros, como Diego Armando Maradona, se mofaban de la falta de puntería: «Con las porterías de costado, ganarían 10 a 1». Sin embargo, Del Bosque mantendría a sus dos mediocentros para el segundo partido.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




