
La guerra de Irán y el fondo milmillonario para sus aliados minan el ascendente de Trump sobre los republicanos en el Congreso
Donald TrumpLa guerra de Irán y el fondo milmillonario para sus aliados minan el ascendente de Trump sobre los republicanos en el Congreso El atasco en las conversaciones en Oriente Próximo agota la paciencia del...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Donald TrumpLa guerra de Irán y el fondo milmillonario para sus aliados minan el ascendente de Trump sobre los republicanos en el Congreso El atasco en las conversaciones en Oriente Próximo agota la paciencia del Capitolio y provoca la revuelta de quienes no buscan la reelección en noviembre y por eso no temen la ira del presidenteTrump muestra el miércoles pasado en el Despacho Oval un gráfico que compara la longitud del estanque del monumento a Lincoln con la altura de rascacielos emblemáticos. Alex Brandon (AP Photo/Alex Brandon)Iker SeisdedosWashington - 04 jun 2026 - 20:01CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceLa votación con la que la Cámara de Representantes resolvió el miércoles limitar el poder de Donald Trump para continuar con su guerra en Irán no acabará con ella. Pero supone un revés simbólico para el presidente de Estados Unidos en un asunto, Oriente Próximo, que se ha convertido, tanto en clave interna como en política exterior, en la china más molesta del zapato de su regreso a la Casa Blanca.
Mientras, pasan las semanas y, con el acuerdo de paz con Teherán estancado, parece claro que Washington no sabe cómo salir de un atolladero en el que se metió solo. La resolución sobre la guerra llegó el mismo día en el que la Casa Blanca canceló la creación de un fondo de 1. 776 millones para compensar a los aliados de Trump, tras una insólita revuelta republicana.
Los detalles
Tras superar ese primer trámite en la Cámara baja, aún tendría que aprobarse en el Senado, asunto poco probable, y que la firmara el presidente de Estados Unidos, extremo imposible. Al menos, el gesto ha servido para ahondar la crisis del ascendente de Trump en el Capitolio y para recordarle la ilegalidad de una guerra para cuya declaración no contó con el Congreso (tampoco cuando, como le obliga la Ley de Poderes de Guerra de 1973, esta superó la barrera de los 60 días). Asimismo, valió para que cuatro congresistas republicanos se sumaran al grupo de los políticos conservadores dispuestos a llevarle la contraria al Gobierno en Washington.
Se trata de un deporte de alto riesgo: la esperanza de vida política de quienes lo practican es baja estos días, como sabe uno de los cuatro díscolos: Thomas Massie. El representante de Kentucky perdió recientemente las primarias pese a ser uno de los políticos más famosos y queridos de su Estado. Trump puso a los suyos en contra de Massie como parte de una campaña de acoso y derribo al congresista, que se ha opuesto al todopoderoso presidente en asuntos como los papeles de Epstein o sus aventuras bélicas en el extranjero.
Los otros tres son Brian Fitzpatrick (Pensilvania), Tom Barrett (Míchigan) y Warren Davidson (Ohio).
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





