
La historia de Harry Daniel, el joven trans que quiso ser monja y terminó en una terapia de conversión: “Me robaron la adolescencia”
A Harry Daniel Guallart (Valencia, 1995) la vocación religiosa le llegó cuando apenas tenía 15 años, después de conocer a las hermanas de la orden del Iesu Communio del Monasterio de La Aguilera de Burgos. Se enamoró de...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: A Harry Daniel Guallart (Valencia, 1995) la vocación religiosa le llegó cuando apenas tenía 15 años, después de conocer a las hermanas de la orden del Iesu Communio del Monasterio de La Aguilera de Burgos. Se enamoró de esa vida contemplativa que combina oración, trabajo y vida comunitaria en cuanto visitó el lugar. Sin embargo, al ser bisexual, explica, pensó que no podía ser monja, y fue entonces cuando comenzó a “buscar ayuda para volverse hetero” y así poder ingresar al monasterio.
Esa búsqueda le llevó a dar con una psicóloga cercana a su familia especializada en educación afectivo-sexual que, lejos de explicarle que la orientación sexual no es ningún impedimento para la vida religiosa, le expuso a las mal llamadas terapias de conversión durante casi dos años, prácticas que la ONU ha descrito como “torturas”. Entre 2012 y 2014, de los 17 a los 19 años, pagó 80 euros por cada sesión de un tratamiento que prometía cambiar su orientación sexual. En esos años, las terapias de conversión aún eran legales en España, porque no fue hasta 2018 cuando la Comunidad Valenciana prohibió estas prácticas, mientras que a nivel estatal se castigan con sanciones administrativas desde 2023, tras la entrada en vigor de la ley trans.
Los detalles
Pese a la normativa, diferentes asociaciones han denunciado que las terapias de conversión siguen realizándose, por lo que este 25 de junio el Congreso ha aprobado una reforma del Código Penal que contempla penas de prisión de seis meses a dos años para quienes las promuevan o practiquen. “Yo tenía 17 años cuando explícitamente le dije a esta psicóloga que si me podía ayudar a volverme heterosexual y ella me dijo que sí. Al ser una persona cercana a la familia, lo vi como algo normal, como cualquier otra persona que busca respuestas”, cuenta Harry en entrevista con Infobae.
Sin embargo, acudir a estas sesiones le ha dejado secuelas hasta el día de hoy. “Me ha jodido la vida, porque me robó la adolescencia, además de que me podría haber ahorrado un dineral. Si hubiera consultado a otro especialista, tal vez me habría explicado que no tenía ningún problema.
Acudir a esta terapia me impidió darme cuenta antes de que era un chico trans bisexual”, asegura ahora que han pasado unos años desde su transición. “Creen que hay que corregirte”Lo primero que le recomendó a Harry hacer esta sexóloga, muy vinculada a la Iglesia católica y que sigue ejerciendo en Valencia, fue comunicar a sus padres que era bisexual. “Mi madre al principio lloró y mi padre me dijo que ayudarían a pagar la terapia.
Qué dicen los expertos
Me apoyaron en todo momento porque yo les dije que lo necesitaba, no es que me obligaran ni nada por estilo, y además confiaban en esta psicóloga”, relata. “Después, lo que te dicen en este tipo de sesiones es que si eres gay tienes un conflicto con tu madre y si eres lesbiana lo tienes con tu padre, porque creen que la homosexualidad está causada por un abuso sexual o por traumas. Ellos consideran que te has salido del esquema y hay que corregirte”, añade.
Otra de las indicaciones de la psicóloga fue que Harry debía alejarse de cualquier persona del colectivo LGTBIQ+ que conociera, lo que suele traducirse en aislamiento. De hecho, se separó de una chica de la que se había enamorado. A pesar de ello, cuenta que pudo dejar la terapia de conversión “gracias a las fanfics de lesbianas”, relatos de ficción escritos por seguidores que narran historias de amor o vínculos románticos entre mujeres.
“Nunca llegué a aislarme por completo del colectivo, y eso fue precisamente lo que me ayudó a salir, porque nadie de mi entorno me había hecho mal”, recuerda ahora al otro lado del teléfono. Harry lamenta no poder denunciar las terapias que vivió con esta psicóloga durante casi dos años, ya que las pruebas han prescrito. Más allá de su propia experiencia, le preocupa especialmente que esta profesional continúe atendiendo a personas que buscan ayuda.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





