
La historia de la sangrienta batalla que cambió la guerra del Pacífico y el japonés que tardó 28 años en rendirse
A primera vista, Guam parecía apenas un pequeño punto perdido en la inmensidad del océano Pacífico. Sin embargo, en el verano de 1944 aquella isla tropical se había convertido en una de las piezas más codiciadas del...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. A primera vista, Guam parecía apenas un pequeño punto perdido en la inmensidad del océano Pacífico. Sin embargo, en el verano de 1944 aquella isla tropical se había convertido en una de las piezas más codiciadas del tablero militar. Quien la controlara tendría una plataforma ideal para acercarse al archipiélago japonés y golpear directamente el corazón del Imperio.
Por eso, cuando amaneció el 21 de julio de 1944, miles de infantes de marina y soldados estadounidenses comenzaron a descender de lanchas de desembarco frente a las costas occidentales de Guam. Antes de que el primer hombre pisara la arena, acorazados, cruceros y destructores habían bombardeado durante días las posiciones japonesas, mientras equipos especiales abrían brechas entre los arrecifes de coral que protegían naturalmente la isla. Aun así, nadie esperaba una operación sencilla.
Los detalles
Lo que estaba por comenzar era una de las batallas más importantes de la campaña del Pacífico. Y también una de las más sangrientas. Una isla con enorme valor estratégicoGuam era la mayor de las Islas Marianas.
Estados Unidos la había incorporado a su territorio en 1898, tras derrotar a España en la Guerra Hispano-Estadounidense. Durante décadas funcionó como estación naval y punto de apoyo para la presencia norteamericana en el Pacífico occidental. Todo eso cambió pocos días después del ataque japonés contra Pearl Harbor.
El 10 de diciembre de 1941 -11 de diciembre según el huso horario local de Guam- fuerzas del Imperio japonés desembarcaron en la isla. La pequeña guarnición estadounidense apenas pudo resistir unas horas antes de capitular. Comenzaba una ocupación que se extendería durante casi treinta y un meses.
Qué dicen los expertos
Para los habitantes chamorros, pueblo originario de Guam, aquellos años estuvieron marcados por una dura administración militar. Las autoridades japonesas impusieron su idioma, modificaron las estructuras administrativas y sometieron a la población a trabajos forzados, restricciones y castigos que se hicieron más severos a medida que la guerra empezaba a volverse desfavorable para Tokio. Mientras tanto, el conflicto cambiaba de rumbo.
Después de las victorias estadounidenses en Midway, Guadalcanal y las Islas Salomón, el almirante Chester Nimitz –comandante estadounidense, máximo artífice de la victoria naval de los Aliados contra Japón en el Frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial- impulsó una estrategia que pasaría a la historia como “island hopping”, el “salto de islas”. El plan consistía en evitar algunos bastiones japoneses demasiado costosos de conquistar y concentrar los esfuerzos sobre aquellas islas cuya captura permitiera instalar puertos, aeródromos y bases logísticas cada vez más cerca del territorio japonés. Dentro de esa estrategia, las Marianas adquirían un valor extraordinario.
No solo por su ubicación. También porque desde allí podían operar los nuevos bombarderos B-29 Superfortress, capaces de realizar vuelos de ida y vuelta hasta las principales ciudades japonesas. Hasta entonces, semejante objetivo resultaba prácticamente imposible.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.



