
La historia silenciada de los activistas que desafiaron al sida: "Sin el VIH no hubiera existido el matrimonio homosexual"
SaludLa historia silenciada de los activistas que desafiaron al sida: "Sin el VIH no hubiera existido el matrimonio homosexual"El periodista David France narra en 'Cómo sobrevivir a una plaga' la estremecedora historia...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. SaludLa historia silenciada de los activistas que desafiaron al sida: "Sin el VIH no hubiera existido el matrimonio homosexual"El periodista David France narra en 'Cómo sobrevivir a una plaga' la estremecedora historia de los activistas que se convirtieron en científicos, políticos y traficantes en su lucha para plantar cara al virus que aterrorizó al mundo a finales del siglo XX Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarManifestación de Act Up en Kennebunkport, Maine, lugar de vacaciones del presidente George Bush, el 1 de septiembre de 1991. Dirck HalsteadGETTY Jorge BenítezSEGUIR AUTORActualizado Viernes, 12 junio 2026 - 09:59El primer contacto del periodista David France con el sida se produjo cuando nadie había inventado la palabra sida. Fue a través de un artículo publicado el 3 de julio de 1981 en The New York Times que se titulaba Extraño cáncer detectado en 41 homosexuales.
No era raro entonces que la prensa, incluso la considerada progresista, estigmatizara a la comunidad gay en relación con cualquier tema, especialmente de salud pública, por lo que France interpretó que esa noticia no era más que una nueva calumnia contra ellos. La leyó por encima y tiró el periódico a la papelera. Cuando eso sucedió, France tenía 21 años.
Los detalles
Su autoestima estaba por los suelos y buscaba su lugar en el mundo. Su vida sexual hasta ese momento se había limitado a diferentes escarceos, algunos de ellos con mujeres. Lo que quería este joven nacido en Míchigan era empezar de cero y enterrar un pasado corto pero ya con el peso del trauma.
«La homosexualidad me había dificultado la infancia», apunta France. «Tuve que pagar un precio en el colegio por ser afeminado y tener la voz suave, pero no sólo cuando una panda de muchachos me dejaba hecho polvo en el suelo, ni cuando me molían a puñetazos en la cancha de baloncesto, donde me amorataban las mejillas ante la supervisión del entrenador, que hacía la vista gorda y recibía mis súplicas de ayuda con una sonrisa de perplejidad... France, como tantos gais de la América interior, se había mudado a Nueva York -San Francisco era la otra ciudad donde escapar- en busca de un lugar en el que disfrutar de su sexualidad sin tener que ocultarse y tratar de ser uno mismo sin fingir ser diferente ante familiares y amigos.
Sin embargo, lo que había sido un artículo aislado en el periódico sobre un extraño mal empezó a convertirse en un rumor que circulaba por los locales de ambiente gay en el Village. Luego, en un conocido que cuenta una historia loca sobre unas manchas en la piel. Para acabar en una hospitalización repentina.
Qué dicen los expertos
Y del hospital, a un frigorífico del instituto forense. A principios de los 80 el sida ya aterrorizaba a la población homosexual de Nueva York. David France no sabía muy bien cómo ayudar y se introdujo en el movimiento activista en busca de respuestas.
Sus ganas de contar lo que sucedía le llevaron al periodismo.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





