
La inflación agrava la 'cuesta de primavera' y el boom de compromisos sociales: "Llevo seis bodas desde abril, no hay bolsillo que lo aguante"
Ahorro y economía personalLa inflación agrava la 'cuesta de primavera' y el boom de compromisos sociales: "Llevo seis bodas desde abril, no hay bolsillo que lo aguante"La avalancha de celebraciones en mayo y junio...
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Ahorro y economía personalLa inflación agrava la 'cuesta de primavera' y el boom de compromisos sociales: "Llevo seis bodas desde abril, no hay bolsillo que lo aguante"La avalancha de celebraciones en mayo y junio desmorona la capacidad de ahorro Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarPaula Quílez de 30 añosSergio GonzálezMax Estrada MadridMadridActualizado Viernes, 29 mayo 2026 - 22:47 Audio generado con IACuando se habla de meses de gastos altos, la mente recurre de inmediato a enero, con la resaca de los regalos navideños y el Año Nuevo, o a septiembre, marcado por la vuelta a la escuela y la factura de las vacaciones de verano. Estas son las cuestas tradicionales. Periodos que obligan a ajustar el presupuesto y, recortar el consumo o el ahorro para destinar el gasto en esos empacios temporales.
Sin embargo, ¿qué ocurre si a este calendario de facturas le sumamos una pendiente más? La cuesta de primavera, de mayo, junio y principios de julio, concentra una avalancha de bodas, bautizos, comuniones y confirmaciones. A diferencia de un concierto o un cumpleaños, la asistencia a estos eventos sociales se percibe como un compromiso ineludible.
Los detalles
El desembolso en regalos, vestimenta y logística a menudo con desplazamientos incluidos y alojamientos, da forma a una nueva cuesta estacional. A fin de cuentas, esta presión recae sobre todo en quienes tienen copado el calendario de eventos: "Llevo seis bodas desde abril, no hay bolsillo que lo aguante", relata Paula Quílez, una joven de 30 años que ha tenido que rechazar algunos compromisos por los costos económico que esto trae. "En un viaje de un fin de semana fuera, mínimo 300 euros te dejas seguro.
Luego, lo que suele dar la gente de regalo es entre 150 y 200 euros, sí que te puedes ir a un vestido de 40 o 50 euros si quieres, pero vamos, mínimo eso te gastas seguro también". Con este recuento, el cálculo alcanza los "cerca de 500 euros por boda", señala. Afrontar seis bodas repartidas de forma ininterrumpida entre abril y agosto genera, a la larga, un problema más para ella, en especial "cuando el precio de todas las cosas sube muchísimo", asegura Paula.
Como explica, al cobrar un salario normal y enfrentarse a los altos precios del alquiler, su capacidad de ahorro ante un evento extra "se queda reducida a lo mínimo". El impacto de esta espiral de celebraciones exige un gran esfuerzo económico, hasta el punto de tener que renunciar al descanso. Este agotamiento económico coincide con el análisis de José Manuel Corrales, profesor de Economía y Empresa de la Universidad Europea, quien advierte sobre una "escalada social del gasto" impulsada por celebraciones que se han sofisticado hasta convertirse casi en "mini-bodas".
"Se genera una expectativa implícita que las familias tratan de cumplir, derivando en una inflación de costes sociales que tensiona especialmente a las clases medias", explica Corrales.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





