
La invasión a Ucrania llegó a la vida cotidiana de Rusia
“¿Ahora estamos en la Unión Soviética?”, preguntó una mujer rusa, atónita y frustrada por las esperas para cargar combustible. Alyona Sadovnikova vivió por primera vez la escasez de gasolina a mediados de junio, cuando...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: “¿Ahora estamos en la Unión Soviética? ”, preguntó una mujer rusa, atónita y frustrada por las esperas para cargar combustible. Alyona Sadovnikova vivió por primera vez la escasez de gasolina a mediados de junio, cuando se detuvo en una gasolinera y le dijeron que solo atendían a clientes con cupones de racionamiento.
“Me quedé horrorizada: ¿ahora estamos en la Unión Soviética, donde tenías que conseguir cupones para comprar salchichas? ”, dijo en una entrevista telefónica. Apenas unos días después, Sadovnikova estaba esperando 18 horas para abastecerse en la ciudad de Irkutsk, en el este de Siberia, a más de 4.
Los detalles
820 kilómetros de la frontera con Ucrania. Mientras Ucrania intensifica sus bombardeos contra las infraestructuras petroleras rusas, incluso algunas situadas en lo más profundo del territorio ruso, las refinerías de todo el país se han visto obligadas a cerrar para hacer reparaciones importantes. Esto ha provocado una escasez de gasolina que muchos ciudadanos rusos no habían visto en toda su vida.
Empezó en mayo en la Crimea ocupada por Rusia y desde entonces se ha extendido al resto de Rusia e incluso a Siberia. La situación es tan grave que esta semana las autoridades rusas dijeron que están en conversaciones para estudiar la posibilidad de importar crudo, una sorprendente admisión para el tercer mayor productor de petróleo del mundo. El viernes, las autoridades de la ciudad de Novorossiysk, en el mar Negro —donde se encuentra la mayor terminal de exportación de petróleo de Rusia—, anunciaron que suspendían la venta de gasolina para usuarios particulares.
Las largas filas para cargar combustible son uno de los ejemplos más claros y tangibles de cómo la guerra con Ucrania afecta la vida cotidiana en Rusia, y representan un reto para el presidente Vladimir Putin, que ha hecho todo lo posible por sofocar cualquier oposición a la guerra. La frustración es tan grande que se han producido peleas a puñetazos entre conductores exasperados que llevan horas esperando en la fila. “La escasez de gasolina ya no solo es un problema económico: es una prueba para la capacidad gubernamental de gestionar una crisis aguda que afecta de lleno la normalidad cotidiana”, dijo Ilya Grashchenkov, analista político radicado en Moscú, en una nota de investigación.
Qué dicen los expertos
Solo dos regiones rusas, la poco poblada Chukotka, en el Lejano Oriente, y Kalmukia, en el sur, no han sufrido escasez de combustible ni restricciones en la venta, según un recuento elaborado por varios medios de comunicación independientes de Rusia. Las largas filas en las gasolineras se han convertido en algo habitual, y han surgido páginas web colaborativas para hacer un seguimiento del suministro en cada estación de servicio. Hasta un 20% de los taxistas del país están optando por quedarse en casa debido a la congestión en las gasolineras, según informó el periódico ruso Kommersant.
Las regiones más pobladas alrededor de la capital rusa parecían ser las más vulnerables a la escasez. La refinería de Moscú y una importante refinería en Tartaristán, a unos 960 kilómetros al este de la capital, que representan el 10% de la capacidad total de gasolina de Rusia, han cerrado, según se informa, después de los ataques ucranianos. El miércoles por la tarde, una decena de conductores colapsaron la concurrida autopista de Moscú a San Petersburgo, formando una fila en una de las pocas gasolineras que aún contaban con combustible.
Es una imagen totalmente desconocida para los rusos que crecieron en un país con una producción petrolera en pleno auge. Una generación mayor, que “vio las estanterías vacías en los supermercados” durante la caída de la Unión Soviética, está mentalmente más preparada, dijo Boris Nadezhdin, un político de la oposición de 63 años. “Pero para la gente de entre 20 y 30 años, esto es un auténtico shock”.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





