
La mala afición de Dios: Morante torea sin toros y Borja Jiménez no lo hace con ellos en Pamplona
San FermínLa mala afición de Dios: Morante torea sin toros y Borja Jiménez no lo hace con ellos en PamplonaEl maestro de la Puebla reúne más toreo en una tarde con la suerte en contra que en toda la feria; el joven...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: San FermínLa mala afición de Dios: Morante torea sin toros y Borja Jiménez no lo hace con ellos en PamplonaEl maestro de la Puebla reúne más toreo en una tarde con la suerte en contra que en toda la feria; el joven sevillano sortea el gran lote de la desrazadita corrida de Álvaro Núñez y lo desperdicia Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 9 comentariosPura maravilla fue un quite por chicuelinas de Morante a su primeroCasa de MisericordiaZabala de la Serna PamplonaPamplonaSEGUIR AUTORActualizado Viernes, 10 julio 2026 - 21:51San Fermín Puerta grande de chirigota para Roca Rey y David de Miranda en Pamplona San Fermín Guapa, hechurada y buena corrida de Cebada; positivas noticias de David Galván y Diosleguarde en Pamplona Dios es muy mal aficionado: Pamplona esperaba a Morante de la Puebla, pero los toros de gloria de la desrazadita corrida de Álvaro Núñez cayeron en las manos de Borja Jiménez. Así que uno toreó sin toros y el otro, con toros, no. Que nadie se engañe con la excusa de la espada: Jiménez no cuajó ni al segundo —y Gavilán era excepcional— ni al quinto —con talento, pero no tanta humillación—.
Podría meter en la ecuación a Pablo Aguado, también penalizado por la suerte. Mas la gente había acudido con la mente y el corazón puestos en Morante. Sucedió también que no todo lo que sacó el maestro de la chistera contó con el eco debido, confirmándose la luminosa frase del periodista Jesús Bayort de que, a veces, la gente va a verlo y no sabe verlo.
Los detalles
A las 18:53 ya habíamos visto más toreo, no digo ya que en la tarde anterior, sino que en toda la feria. Pero ya habíamos avisado en la línea final de la última crónica: «Cuando venga lo bueno, no lo sabrán ver». Morante de la Puebla volvió a Pamplona después de la tómbola de orejas y no se enteraron.
Ni del modo de andar con el descarado toro, ni de asentarse con él. Ni siquiera, me temo, de las tres chicuelinas —pura maravilla— sobre las que giró ralentizado el mundo entero. Eran las 18:40 cuando se había parado totalmente en una media que posó el capote en la cadera.
El toro, que había marcado la querencia en sol varias veces —un puyazo en uno y otro caballo—, venía con el poder contado, la raza en mínimos y con la incomodidad de puntear. Morante se dobló con él con sabor, trató de sacarle limpios los derechazos —cosa que logró— y dibujó un cambio de mano de peculiar trazo, tan abajo. Menos empuje aún contó la embestida a izquierdas, pero, al final, tres naturales portentosos pusieron el colofón a una obra hecha a golpes de monumentos, a falta de la redondez.
Qué dicen los expertos
Como ese camino de trincheras que se coló en el ecuador: el toreo al paso, ya digo. Se despidió con media estocada y allí no asomó ni un pañuelo. Saludó una ovación haciendo así con la montera: «En el siguiente».
Pero en el siguiente no fue, aún más vacío: el depósito de la bravura por debajo de la reserva; la expresión de seriedad en el límite.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





