
La mamá albañil que construye la habitación que le regalará a su hija: “Con este trabajo no necesito ir al gimnasio”
Unos cerámicos apilados junto a bolsas de cemento marcan el límite del sueño de Brisa, una chica que en dos meses cumplirá 15 años. Ese sueño no lleva moño ni papel celofán. En este caso, tiene paredes a medio levantar,...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Unos cerámicos apilados junto a bolsas de cemento marcan el límite del sueño de Brisa, una chica que en dos meses cumplirá 15 años. Ese sueño no lleva moño ni papel celofán. En este caso, tiene paredes a medio levantar, mezcla fresca bajo el sol y la promesa que le hizo su mamá del cuarto propio.
La que puso manos a la obra es Johanna Muñoz, madre de la joven que lucha por progresar en La Reja, Moreno, en el oeste de conurbano bonaerense. En este caso no habrá salón, ni vestidlo largo, ni viaje a Disney. Brisa tendrá el próximo 9 de agosto una reunión familiar.
Los detalles
Y a partir de ese día, si se cumplen los plazos puestos por Johanna, la chica ocupará su habitación en soledad en la parte superior de la casa de La Reja. Todo lo que falta se mide en materiales de construcción y en horas de trabajo. Todo lo que hay, hasta hoy, lo puso Johanna y lo hizo crecer sola con sus propias manos.
Johanna aprendió todo lo que sabe de construcción de su papá. “Lo acompañé desde mis siete años y primero miraba y después cuando fui creciendo lo empecé a ayudar”, explica la madre de Brisa en diálogo con Infobae. El proyecto que quedó a mitad: la vida después del dueloLa escena se repite cada tarde: una madre y su hija comparten la planta baja de la casa que un día soñaron en familia.
El baño, el living y el comedor son los únicos espacios terminados. El resto, una promesa suspendida en el tiempo desde la muerte del papá de Brisa, cuando la niña tenía solo nueve años. “El proyecto de la casa lo iniciamos con el papá de Brisa - explica Johanna-.
Qué dicen los expertos
Está todo el diseño ya terminado, pero nos quedó la obra por la mitad. Ahora, ya es necesario que Brisa tenga su espacio propio porque va a cumplir 15 años. ”La intimidad y la independencia quedaron postergadas.
Pero el deseo de la hija nunca se fue. Cumplirlo, antes del cumpleaños quince, se volvió para Johanna una especie de cruzada íntima y pública al mismo tiempo. Muñoz comenzó a publicar videos en sus redes sociales de cómo progresaba la obra.
“Vi que otras chicas lo hacían y dije cómo no lo iba a hacer yo que soy albañil en serio”, se sonríe Johanna. La herencia del oficioJohanna no tiene diploma, pero sí experiencia. Aprendió junto a su papá a mezclar, a levantar paredes, a medir con la mirada si la mezcla está a punto.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




