
La navaja de Albacete, contra su “criminalización”: “No fabricamos armas, fabricamos artesanía”
En la plaza del Altozano de Albacete, un monumento ensalza la figura de los antiguos vendedores de navajas, los que en el siglo XIX, con la llegada del ferrocarril a la ciudad, ofrecían este artículo a los viajeros que...
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. En la plaza del Altozano de Albacete, un monumento ensalza la figura de los antiguos vendedores de navajas, los que en el siglo XIX, con la llegada del ferrocarril a la ciudad, ofrecían este artículo a los viajeros que hacían parada en su estación. En una esquina de esa misma plaza, un tótem con el nombre corpóreo de la urbe manchega, que sirve de photocall a los turistas, da forma de navaja a la letra ‘L’.
Las tiendas que ofrecen este producto como souvenir o como menaje jalonan un recorrido que termina en el Museo de la Cuchillería, el único del país dedicado a este oficio y uno de los tres que existen en todo el mundo. El orgullo de los albaceteños anda herido estos días por la aprobación en el Congreso de los Diputados de una proposición no de ley (PNL) del Partido Popular que pide “revisar e incrementar” el catálogo de armas blancas prohibidas en nuestro país para frenar los delitos cometidos con estos objetos.
El sector asegura que la iniciativa, respaldada por Vox y UPN, puede llevar “a la ruina” a la navaja tradicional, la que se utiliza como “herramienta” y que representa una parte muy sustancial de las ventas.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





