
La novela que aborda la homosexualidad y la militancia antes de la dictadura de Pinochet: “La historia queer siempre es borrada”
En 2001, Pedro Lemebel publicó Tengo miedo torero, una obra de culto ambientada en 1986, durante el atentado fallido contra el dictador Augusto Pichonet que retrataba el Chile de los bajos fondos a través de figuras...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. En 2001, Pedro Lemebel publicó Tengo miedo torero, una obra de culto ambientada en 1986, durante el atentado fallido contra el dictador Augusto Pichonet que retrataba el Chile de los bajos fondos a través de figuras marginales que se erigían como símbolos de militancia dentro del estado represivo. Ahora, Alfredo Andonie, debuta en la novela con Serpiente (Alfaguara) trayendo de vuelta el mismo espíritu subversivo que latía en la obra del mítico escritor y activista chileno. En este caso, la trama se ambienta unos años antes de la llegada de Pinochet, en tiempos de la Unidad Popular, pero sus personajes y atmósferas son los mismos, situando la homosexualidad y el compromiso político como centros del relato.
Así, el libro reconstruye, entre otros episodios, la protesta del 22 de abril de 1973 protagonizada por travestis y jóvenes gais en la Plaza de Armas de Santiago contra la violencia policial. Ese mismo día, un grupo de ultraderecha hizo estallar el monumento al Che Guevara en San Miguel. Buscar las raíces de Santiago de ChileAndonie, nacido en 1989, estudió Economía y Filosofía en la Universidad de Columbia y cursó después un máster en escritura creativa, etapa en la que empezó a trabajar en la novela.
Los detalles
La obra gira en torno a un triángulo amoroso formado por Baltazar, un joven prostituto; Carlos, un estudiante de clase alta que termina en Patria y Libertad; y Pedro, un guerrillero castigado por su homosexualidad. “El germen de la novela parte de varios lugares, por un lado tiene un aspecto personal, pero también otro histórico”, cuenta Alfredo Andonie a Infobae. “Quería buscar las raíces de mi ciudad, Santiago, antes de la dictadura y mientras investigaba, me fui encontrando con hechos que me sorprendieron, como descubrir que en Chile se realizó la primera marcha de disidencias sexuales de toda Latinoamérica o que se practicó la primera cirugía de transición sexual.
Eso me hizo preguntarme qué país éramos y cómo pudo pasar lo que pasó“. Al escritor no le fue fácil encontrar el tipo de documentación que quería sobre la época, ya que lo que quería recrear era la vida popular. “Los libros de historia no me servían mucho para recrear los espacios más íntimos, como cuánto costaba una cerveza en la época o qué tipo de ropa usaba la gente.
Así que tuve que recurrir a un archivo menos convencional o académico, más alternativo para recrear los espacios dentro de un tipo de contexto muy específico”, cuenta. “Lo que ocurre es que la historia queer o de disidencia no se traslada a los archivos, porque siempre es borrada. Y durante la dictadura se destruyeron muchos documentos, fotografías, así que he tenido que llenar muchos vacíos“.
Qué dicen los expertos
Qué significa ‘Serpiente’En Serpiente, cada uno de los personajes protagonistas representa una ideología. Y, entre ellos, está Baltazar, que sirve de nexo de unión para todos, convirtiéndose en el objeto de deseo. “No quería que los personajes se convirtieran en caricaturas o un altavoz obvio de cada uno de esos lugares ideológicos de donde venían”, dice.
Lo cierto es que todos convergen en la noche, ese espacio serpenteante en el que todo puede ocurrir y que adquiere una autonomía propia, con esos locales donde se genera casi un universo propio. En la novela se combina una prosa elevada con registros coloquiales, imágenes poéticas con momentos cotidianos, de forma que encontramos un mix de registros de lo más contundente. “Yo partí de una escritura muy barroca, cargada de lenguaje, en la que hay una saturación de palabras, un sobreexpuso.
Me lo impuse como un juego pero, al mismo tiempo, para mí también era muy importante la forma en la que se acomodaban los silencios. Creo que una escritura sin silencio se vuelve un tratado histórico, una, un tratado filosófico, algo pedagógico y dogmático. Entonces, este lenguaje redundante era una forma casi de imitar el movimiento de una serpiente, en zigzag”.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





