
La nueva vida de Delfina, la joven que necesitaba una cirugía por una escoliosis severa: “Se está adaptando a su nueva estatura”
Daiana González no deja de agradecer. Todavía se emociona cuando toma dimensión de todo lo que vivió su hija, Delfina González, en los últimos meses. En febrero de este año, desesperada, le escribió un mensaje a Infobae...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Daiana González no deja de agradecer. Todavía se emociona cuando toma dimensión de todo lo que vivió su hija, Delfina González, en los últimos meses. En febrero de este año, desesperada, le escribió un mensaje a Infobae para pedir ayuda.
La mayor de sus tres hijos necesitaba reunir una suma millonaria para acceder a una cirugía que pudiera darle una vida con menos dolor y sin las limitaciones que le imponía su enfermedad. Hace diez años, a Delfina le diagnosticaron síndrome de Marfan, un trastorno genético hereditario que afecta el tejido conectivo, responsable de dar sostén a órganos, huesos y vasos sanguíneos. Con el paso del tiempo, la enfermedad le provocó una dilatación de la aorta y una escoliosis severa y rígida que comprometía su respiración y deterioraba su calidad de vida.
Los detalles
Internada durante semanas en el Hospital Garrahan, esperaba una compleja cirugía para la que su familia debía reunir más de 20 millones de pesos, destinados únicamente a cubrir los insumos indispensables del procedimiento. La ayuda llegó el 13 de febrero, cuando Infobae publicó su historia. En pocas horas, miles de lectores conmovidos por su situación hicieron donaciones que permitieron reunir el dinero necesario para que Delfina pudiera acceder al tratamiento y comenzar a escribir un nuevo capítulo de su vida.
“Quiero estar bien”, pide la joven. La primera cirugía“El 18 de marzo fue la primera cirugía: la colocación del halo ortopédico, el primer tratamiento que necesitaba Delfi”, cuenta Daiana. Ese procedimiento consistió en colocarle temporalmente una estructura metálica alrededor de la cabeza para conectar los soportes externos que la ayudarían a mantener la columna estable.
Luego de esa intervención comenzó una nueva etapa. “Estuvimos un mes internadas en el Hospital Garrahan porque a Delfina le costó mucho adaptarse al peso de ese aparato. Sufría mucho por los dolores que le provocaba, hasta que logró acostumbrarse.
Qué dicen los expertos
Cuando nos dieron el alta, seguimos el tratamiento con la máquina ortopédica. Le acomodamos la cama y la casa para que estuviera lo mejor posible. Le costó, pero se adaptó bien”, detalla Daiana.
La vida familiar se transformó desde entonces. “Nos adaptamos entre todos para ayudarla porque había que engancharla y desengancharla de la estructura y no podía quedarse sola. Siempre tenía que haber alguien con ella.
Al principio costó, pero después nos acostumbramos”, relata. Todo lo que vivió Delfina impactó profundamente en toda la familia. Al repasar su historia, aparece la imagen de una niña nacida el 2 de julio de 2011 que creció en Longchamps, en el sur del conurbano bonaerense, rodeada de su familia y con una energía que parecía inagotable.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




