
La ola de calor pone el aire acondicionado en el centro de una polémica política en Francia y Alemania: el debate que no existe en España
El aire acondicionado se ha convertido en las últimas semanas en un motivo de disputa política en diversos países de Europa, como Francia y Alemania, donde su uso ha sido tradicionalmente mucho menos habitual y que...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. El aire acondicionado se ha convertido en las últimas semanas en un motivo de disputa política en diversos países de Europa, como Francia y Alemania, donde su uso ha sido tradicionalmente mucho menos habitual y que ahora tratan de adaptarse a unas olas de calor cada vez más frecuentes e intensas. Esta realidad es muy diferente a la de España, acostumbrada a convivir con altas temperaturas durante el verano, y donde estos sistemas de refrigeración apenas generan controversia, considerándose una herramienta más para combatir el calor. Europa se recupera de una de las peores olas de calor de su historia y, mientras se prepara para las próximas, la escasa implantación del aire acondicionado se ha convertido en el centro del debate político en ciertos países.
La discusión enfrenta a quienes consideran imprescindible generalizar estos sistemas para reducir el impacto del calor en los hogares y a quienes defienden priorizar soluciones más sostenibles. La presencia de aire acondicionado en entornos cerrados es muy desigual en Europa. En España e Italia, más de la mitad de los hogares cuenta con estos sistemas de refrigeración, mientras que en Francia están presentes en el 24% de las viviendas y en Alemania solo se encuentran en alrededor del 6%, según datos de The Guardian.
Los detalles
La menor implantación del aire acondicionado responde en parte a la estrategia que muchos de estos países han seguido hasta ahora para hacer frente a un calor más suave y menos frecuente. En lugar de apostar por la refrigeración mecánica, buena parte de las inversiones se han destinado a soluciones como el aislamiento de los edificios o el aumento de zonas de sombra. El choque en Europa por el aire acondicionadoLa posición de instalar aire acondicionado en los lugares donde más se necesita, como en hospitales, residencias de ancianos, colegios y transporte público, cuenta con el apoyo de todo el espectro político.
Sin embargo, cuando el foco se centra en su implantación en viviendas, el consenso desaparece. En Francia y Alemania, partidos de ultraderecha han aprovechado esta situación para denunciar que las políticas climáticas y las normas de eficiencia energética, que apuestan por soluciones pasivas de refrigeración, frenan el acceso al aire acondicionado y ponen en riesgo a la población durante las olas de calor. Por ejemplo, al día siguiente de que se batiera récord de calor en Alemania, Marc Bernhard, portavoz de construcción del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), aseguró que la “histeria climática” estaba provocando más muertes relacionadas con las altas temperaturas al dificultar la instalación de aire acondicionado.
A diferencia de estos países, en España el aire acondicionado forma parte desde hace años del paisaje doméstico. Las altas temperaturas estivales y su amplia implantación han hecho que estos sistemas se perciban como una herramienta habitual para combatir el calor, más que como una cuestión ideológica. Por ello, el debate suele girar en torno a su consumo energético o el desigual acceso a estos equipos, y no sobre la conveniencia de extender su uso.
Qué dicen los expertos
Salvar vidas sin calentar las ciudades: la postura de organizaciones y expertosLa Comisión Europea considera que el aire acondicionado debe formar parte de la respuesta frente a las olas de calor cada vez más frecuentes en Europa, aunque insiste en que debe combinarse con soluciones pasivas como el aislamiento, la protección solar o la creación de zonas verdes. No obstante, la implantación generalizada de refrigeradores fijos en los hogares tiene ciertas desventajas. El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, señaló en una entrevista a Le Monde que, pese a ser útil para enfriar determinados espacios colectivos, la instalación masiva de aparatos individuales “amplifica el problema al calentar aún más la ciudad”.
Esto se debe a que los aires acondicionados lo que hacen es extraer calor del interior de una vivienda para expulsarlo al exterior. Y en una calle estrecha o una ciudad ya recalentada por el asfalto, ese intercambio puede contribuir a elevar todavía más la temperatura urbana. Según datos recopilados por Our World in Data a partir de estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía, la refrigeración de espacios genera cerca del 2,7% de las emisiones de CO2 procedentes de combustibles fósiles e industria, y hasta el 3,2% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
En este contexto, los expertos insisten en que la respuesta al calor extremo no puede basarse en una sola solución. Hans Kluge, director de la oficina europea de la Organización Mundial de la Salud, recuerda que la actuación de Europa durante la reciente ola de calor ayudó a salvar vidas, pero advierte de que aún hay margen de mejora. “La prioridad es que el aire acondicionado llegue a quienes lo necesitan por razones médicas, junto a una infraestructura urbana más preparada”, señala.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





