
La pierna biónica española que enseña al cerebro a volver a caminar después de un ictus
SaludLa pierna biónica española que enseña al cerebro a volver a caminar después de un ictusAwake pesa poco más de seis kilos y quiere evitar que los supervivientes de un accidente cerebrovascular pasen el resto de sus...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. SaludLa pierna biónica española que enseña al cerebro a volver a caminar después de un ictusAwake pesa poco más de seis kilos y quiere evitar que los supervivientes de un accidente cerebrovascular pasen el resto de sus vidas en una silla de ruedas. Visitamos el hospital de Barcelona donde se testa antes de su certificaciónJesús Mendiburu, con el dispositivo de Robopedics. Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarRocío R.
García-AbadilloTexto Gorka Loinaz /Araba PressFotografías BarcelonaTextoFotografías BarcelonaActualizado Miércoles, 10 junio 2026 - 22:52A todos nos falla la salud en algún momento de la vida. Si uno es afortunado, ese trance llega tarde, cuando se han vivido algunas décadas. Pero otras personas conviven desde muy pronto con la enfermedad, bien sea de forma crónica o con procesos agudos de los que unos logran reponerse.
Los detalles
A otros, en cambio, no les aguarda un buen desenlace. Es lo que le pasa cada año a las más de 23. 000 personas que fallecen en España tras sufrir un ictus, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN).
Se trata de la segunda causa de muerte a nivel mundial y la primera de discapacidad en España y Europa. Quienes sobreviven a estos episodios a menudo cargan con secuelas que condicionan para siempre sus vidas. Una vez que los médicos salvan la vida eliminando el coágulo (en caso de ictus isquémico) o deteniendo y estabilizando el sangrado (si es hemorrágico), el paciente es enviado a su casa, algo que familias y asociaciones definen como desahucio clínico.
La persona que vuelve a casa no es la misma que se fue y, a menudo, se siente abandonada en el momento en que más ayuda necesita para afrontar su rehabilitación. Muchas veces, confinada a una silla de ruedas. Los sexagenarios Pedro y Jesús han esquivado ese arrinconamiento vital.
Qué dicen los expertos
Pero para conocer sus historias primero hay que conocer la de Manuel, que sufrió un ictus severo. Hace una década, los médicos le dijeron que no volvería a caminar. Su familia, no conforme con aquella sentencia, empezó a buscar alternativas y descubrió el mundo de los exoesqueletos.
«Efectivamente, con estos dispositivos mi padre podía caminar. El concepto de caminar no es el que tenemos las personas sanas, tiene que ver con ser capaz de desplazarse de alguna forma», explica su hijo, Iván Martínez. Los exoesqueletos son extremadamente caros –«en torno a los 100.
000 euros»– y resultan menos versátiles de lo deseable. Pueden pesar más de 20 kilos y están pensados para rehabilitación en entornos clínicos bajo supervisión médica. «Nosotros queríamos un equipo para el día a día de mi padre, que no iba a volver al hospital y que iba a estar el resto de su vida en una silla de ruedas», explica Martínez.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





