
La rabia de los españoles que liberaron Raqqa: "Los yihadistas de Damasco se han apropiado de Rojava, de todo..."
CRÓNICALa rabia de los españoles que liberaron Raqqa: "Los yihadistas de Damasco se han apropiado de Rojava, de todo..."El sueño kurdo de Rojava ha muerto sin certificado de defunción y lejos de las cámaras. El gallego...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: CRÓNICALa rabia de los españoles que liberaron Raqqa: "Los yihadistas de Damasco se han apropiado de Rojava, de todo... "El sueño kurdo de Rojava ha muerto sin certificado de defunción y lejos de las cámaras. El gallego Arges Artiaga y otros españoles que combatieron al ISIS se sienten estafados por EEUU, que ha acabado entregando el botín del naufragio a los nuevos amos islamistas de Damasco Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 1 comentarioDe retorno al cuartel de Raqqa, Arges Artiaga se apresura hacia la posición de disparo tras el aviso de que un coche bomba del Daesh se dirigía hacia su ubicación, en 2017.
FERRAN BARBERFerran BarberActualizado Viernes, 12 junio 2026 - 00:19Arges sirvió tres veces en esa porción kurda del norte de Siria antes conocida como Rojava. Tomó parte en la liberación de Raqqa como francotirador, perdió en combate a muchos de sus camaradas y regresó a Galicia hace ahora casi nueve años, con demasiadas muescas invisibles en la culata sintética del Dragunov que hoy exhiben los kurdos en un museo de la guerra. Nunca fue un tipo «político» sometido a una ideología.
Los detalles
Sólo era un experimentado militar con una larga trayectoria en distintos cuerpos especiales europeos que, una vez vio en la tele el asedio de Kobani y las masacres de yazidíes, decidió que no podía quedarse en casa. Tras su primer viaje a Siria, volvió fascinado por el proyecto político kurdo que apuntalaba aquella resistencia: sus milicias y sus comunas, sus mártires y aquella revolución ecléctica levantada con el sostén inicial de los norteamericanos. Arges significa fuego vivo.
Es el nom de guerre que le impusieron durante su primer servicio en la milicia kurdo-siria de las YPG. Todos los voluntarios españoles que acudieron a la llamada de la guerra contra el Estado Islámico (ISIS) tras la ocupación de Mosul debían someterse a la misma liturgia guerrillera: unos días de formación militar en la academia, un par de misas laicas sobre Öcalan, algo de catequesis para entender aquel proyecto confederalista, primeras órdenes en kurdo y, a menudo, también, la grabación de un vídeo-testamento que sólo se divulgaría si engrosaba el mausoleo de los mártires. La parte más política del periodo de formación era testimonial.
Los kurdos no exigían a nadie que comulgara con su cada vez más laxo y socialdemócrata culto ideológico. Los kurdos de Siria conservaron la iconografía revolucionaria clásica pero consumaron la transición desde el comunismo ochentero y montaraz del primer Abdullah Öcalan — hijo de la Guerra Fría— , a una doctrina mucho más porosa y adaptada al siglo XXI: municipalismo libertario con kaláshnikov, feminismo armado, ecologismo de trinchera y una obsesión suiza por encajar en un único tablero a kurdos, árabes, asirios, armenios, yazidíes, musulmanes y cristianos.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





