
La sala de Moncloa donde tocaron Green Day y Pearl Jam y Lenny Kravitz escuchó flamenco: "Aquello era fiesta, fiesta y fiesta"
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La ley de la calleLa sala de Moncloa donde tocaron Green Day y Pearl Jam y Lenny Kravitz escuchó flamenco: "Aquello era fiesta, fiesta y fiesta" Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarBernardo Vázquez, líder de The Refrescos, en plena actuación abrazo por un animador disfrazado de mono, en la Sala Revolver. EMEMIñaki Domínguez MadridMadridActualizado Domingo, 28 junio 2026 - 02:51 La locura de los primeros Festimad : "Fuimos pioneros organizando festivales. En 1997 se coló muchísima gente para ver a Extremoduro, Beck y Prodigy" Los patriotas de Batán entre chabolas de mármol y robos de coches Los bakalas más peligrosos de Manoteras: "El Irving se mató saltando a un piso para robar.
Tenía un cocodrilo en casa, en la bañera; no sé de dónde lo sacó" Los skins marroquís de Peñagrande: vida entre chabolas, yonkis y un after clandestino Los Iraníes, los porteros de discoteca más duros: "Se hicieron con el control. Eran máquinas de matar" La mítica Sala Revólver, ubicada en la calle Galileo 26, fue un proyecto cultural que Santi Camuñas (por entonces responsable del bar Agapo en Malasaña) y sus socios Jorge Gómez y Álvaro Ruiz buscaron con empeño hasta lograr su apertura en el curso 1991-1992. La idea era encontrar una sala que contase con los permisos necesarios para dar conciertos en vivo.
Los detalles
El nombre del lugar lo tomaron Camuñas y sus socios del célebre disco de los Beatles, toda una referencia para melómanos nostálgicos, obedeciendo a un enfoque retro típico de los años 90. Entre otras cosas, la Sala Revólver había sido el Splass (1986-1989), una legendaria discoteca de la escena New Wave decorada a base de cubos de colores apilados en escalones. Revólver nació con la intención de realizar conciertos diarios, cosa que, al cabo del tiempo, sus creadores lograron.
Una vez en marcha, llegó a contar con discoteca e incluso con un after que abría hasta las 12 de la mañana (así eran las cosas en el Madrid de los años 90). Los domingos por la mañana, además, Camuñas y sus socios, junto con otros colaboradores, montaban un mercadillo donde se vendían todo tipo de productos. Esta última idea la tomaron del Electric Ballroom de Londres, ciudad de referencia para muchos españoles modernos durante las últimas décadas del siglo pasado.
En el mercadillo del Revólver uno podía comprar discos, fanzines, comida mexicana, ropa de segunda mano e incluso hacerse tatuajes o piercings, elementos, todos ellos, vinculados a la estética alternativa de la última década del siglo XX. Plató cinematográficoPor otro lado, en Revólver llegaron a rodarse películas, como fue el caso de Acción mutante (1993), la ópera prima de Álex de la Iglesia (Def con dos tocaron en una de las escenas) o partes de Historias del Kronen (1995), donde, además, se celebró la fiesta de su estreno. Supergrass, en la sala Revólver, en 1995.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





