
La tragedia personal que llevó a Samuel Morse a inventar el telégrafo eléctrico y achicar el mundo
“¿Qué ha hecho Dios?”. Esa fue la frase, tomada del Libro de los Números de la Biblia, que el 24 de mayo de 1844 cambió la historia de la humanidad para siempre. A través de un cable de cobre, estas cuatro palabras...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Esa fue la frase, tomada del Libro de los Números de la Biblia, que el 24 de mayo de 1844 cambió la historia de la humanidad para siempre. A través de un cable de cobre, estas cuatro palabras conectaron dos ciudades y achicaron el mapa del mundo, transformando la sala de la Corte Suprema de los Estados Unidos en Washington en el escenario del nacimiento de las telecomunicaciones modernas. Frente a una audiencia compuesta por científicos, políticos y funcionarios, el inventor Samuel Morse se paró ante su rudimentario aparato de metal y madera.
Con manos firmes, accionó una pequeña palanca que traducía letras en una secuencia de impulsos eléctricos cortos y largos. Su objetivo era demostrar que la información, por primera vez, podía viajar más rápido que los trenes, a la velocidad de la electricidad. A unos sesenta kilómetros de allí, en la terminal de trenes de Baltimore, su socio Alfred Vail vigilaba el receptor electromagnético que completaba la hazaña.
Los detalles
De pronto, la máquina comenzó a imprimir puntos y rayas sobre una cinta de papel en movimiento, transcribiendo de forma exacta el mensaje enviado desde la capital. Aquella transmisión formal inauguró la primera línea telegráfica comercial de Estados Unidos y marcó el inicio de una revolución mundial. La tragedia personal detrás del inventoAntes de convertirse en el pionero de las telecomunicaciones, Samuel Morse era un reconocido pintor retratista.
Había nacido en Charlestown, un barrio de Boston. Fue el primer hijo del geógrafo y pastor Jedidiah Morse y de Elizabeth Ann Finley Breese. Comenzó sus estudios en la Phillips Academy de Andover, luego pasó a Yale, donde se formó en Filosofía Natural, Matemáticas y Química.
También aprendió electricidad con Benjamin Silliman y Jeremiah Day. Gracias a su talento en la pintura se mantuvo económicamente y, en 1810, se graduó con honores. Fue admitido en la sociedad Phi Beta Kappa.
Qué dicen los expertos
A los 27 años se casó con Lucretia Pickering Walker, una joven de 19 años con la que tuvo tres hijos. Pero su vida cambió de manera drástica en febrero de 1825, mientras trabajaba en Washington. En esa época, las noticias dependían exclusivamente de mensajeros a caballo.
Un día, Morse recibió una carta urgente de su padre informándole que su esposa estaba gravemente enferma tras el nacimiento de su tercer hijo, ocurrido semanas atrás. Al día siguiente recibió una segunda misiva con la noticia devastadora: Lucretia había muerto de forma repentina. Morse interrumpió su trabajo y viajó de inmediato a Connecticut, pero la lentitud de los transportes de la época le jugó en contra; el trayecto le tomó cuatro días y llegó cuando su esposa ya había sido enterrada, sin poder asistir al funeral ni despedirse de ella.
El trauma de no haber sabido a tiempo el estado de gravedad de su esposa marcó a Morse para el resto de sus días. Aunque siguió pintando durante un tiempo más para subsistir, se obsesionó con encontrar un método para enviar mensajes de manera instantánea a larga distancia. La inspiración definitiva llegó en 1832, durante un viaje en barco de regreso desde Europa, donde había estado perfeccionando su arte.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




