
La transparencia salarial en las ofertas de trabajo tendrá que esperar: los candidatos seguirán sin conocer su sueldo en las entrevistas
La futura aplicación de la directiva europea sobre transparencia salarial no supondrá, por ahora, un cambio en uno de los aspectos más demandados por quienes buscan empleo en España. El borrador elaborado por el...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. La futura aplicación de la directiva europea sobre transparencia salarial no supondrá, por ahora, un cambio en uno de los aspectos más demandados por quienes buscan empleo en España. El borrador elaborado por el Ministerio de Trabajo para adaptar la normativa comunitaria a la legislación nacional deja fuera la obligación de informar del salario antes de las entrevistas de trabajo, por lo que los candidatos seguirán acudiendo a muchos procesos de selección sin conocer cuál será la retribución ofrecida. El texto presentado a los interlocutores sociales realiza una transposición parcial de la Directiva (UE) 2023/970, aprobada con el objetivo de reforzar la igualdad retributiva entre hombres y mujeres.
Sin embargo, una de las principales novedades que muchos esperaban no aparece reflejada: las empresas no estarán obligadas a incluir el salario en las ofertas de empleo ni a comunicarlo antes de mantener la primera entrevista con los aspirantes. La ausencia de esta medida resulta especialmente significativa en un mercado laboral donde la información salarial sigue siendo escasa. Actualmente, solo una pequeña parte de las ofertas publicadas hace referencia al sueldo, lo que obliga a muchos candidatos a participar en procesos de selección sin disponer de uno de los datos más relevantes para valorar si el puesto encaja con sus expectativas profesionales.
Los detalles
Además, el borrador tampoco modifica otra práctica habitual durante las entrevistas de trabajo. Los responsables de selección podrán seguir preguntando a los candidatos cuál era el salario que percibían en su empleo anterior, una cuestión que algunos países europeos ya han limitado para evitar que las diferencias salariales se perpetúen entre distintos puestos de trabajo. Igualdad salarial entre hombres y mujeresLa directiva europea nació en un contexto marcado por las dificultades de numerosas empresas para encontrar trabajadores y por la creciente competencia para atraer talento.
En ese escenario, la publicación de los salarios en las ofertas de empleo generó un intenso debate entre empresarios y administraciones, ya que muchas compañías consideraban que esa obligación podía incrementar la competencia entre empleadores y presionar al alza las retribuciones. Sin embargo, el objetivo principal de la normativa europea no era modificar los procesos de selección, sino reforzar la igualdad salarial entre hombres y mujeres. Bruselas considera que una mayor transparencia en materia retributiva contribuye a detectar y corregir posibles discriminaciones, facilitando que los trabajadores conozcan si existen diferencias injustificadas en empresas y organizaciones.
Precisamente en ese ámbito sí introduce algunos cambios el borrador español. Los trabajadores que ya formen parte de una empresa verán reforzado su derecho a acceder a información sobre los criterios utilizados para fijar salarios, ascensos o promociones. Esos criterios deberán ser objetivos, neutros y conocidos por toda la plantilla, consolidando obligaciones que ya habían comenzado a implantarse con la normativa aprobada en los últimos años.
Qué dicen los expertos
Otra de las novedades afecta al llamado secreto salarial. La futura regulación dejará sin efecto las cláusulas que impidan a un empleado hablar libremente de su sueldo con otros trabajadores. No obstante, esa mayor transparencia convivirá con una protección reforzada de los datos personales, ya que la información facilitada nunca podrá permitir identificar el salario concreto de un compañero.
El propio Gobierno reconoce que la norma presentada no incorpora todos los elementos previstos en la directiva europea. Algunas cuestiones deberán abordarse mediante futuras reformas legales cuya tramitación todavía no tiene calendario definido. Entre ellas figura la obligación de adoptar medidas específicas cuando exista una brecha salarial injustificada superior al 5%.
La directiva comunitaria prevé actuaciones automáticas cuando se superen determinados niveles de desigualdad retributiva, mientras que el borrador actualmente presentado no hace referencia a esos mecanismos.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





