
La vida entre el cálculo y el cuidado
En pocas décadas, Occidente comenzó a registrar tres fenómenos que rara vez se analizan juntos: nacen menos niños, el aborto ha adquirido una creciente legitimidad social, y avanza la discusión sobre la eutanasia....
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: En pocas décadas, Occidente comenzó a registrar tres fenómenos que rara vez se analizan juntos: nacen menos niños, el aborto ha adquirido una creciente legitimidad social, y avanza la discusión sobre la eutanasia. Aunque pertenecen a ámbitos distintos, quizás expresen una misma transformación cultural. La cuestión de fondo no parece ser únicamente cuántos niños nacen, cuántos embarazos se “interrumpen” o cuántas personas solicitan su muerte.
La pregunta más profunda es otra: ¿qué lugar le damos a la vida humana? Durante gran parte de la historia, las sociedades comprendieron la existencia como algo que se recibía, antes que algo que se elegía. La vida era percibida como un don, una herencia, una esperanza.
Los detalles
Podía ser difícil, incierta e incluso dolorosa, pero poseía un valor que no dependía exclusivamente de las circunstancias o de su utilidad. Tener hijos siempre fue un acto de esperanza. Ninguna generación tuvo garantías sobre el futuro.
Quienes criaron hijos durante guerras, epidemias o crisis económicas tampoco sabían qué ocurriría mañana. Sin embargo, confiaban en que la vida merecía ser transmitida. Quizás una de las características más profundas de nuestro tiempo sea la dificultad para imaginar un futuro por el cual valga la pena asumir compromisos duraderos.
Pero algo parece haber cambiado, o mejor dicho algo quieren cambiar. La lógica del cálculo ha comenzado a ocupar un lugar que durante mucho tiempo perteneció al vínculo y al propósito. En ese sentido, la prudencia sin duda constituye una virtud.
Qué dicen los expertos
Ninguna sociedad puede desarrollarse ignorando recursos o limitaciones. El problema aparece cuando la lógica del cálculo deja de ser una herramienta para transformarse en el criterio principal con el que interpretamos la realidad. Porque las experiencias más valiosas de la condición humana difícilmente puedan medirse en términos de eficiencia.
Nadie calcula el valor de una amistad por las horas invertidas. Nadie estima la rentabilidad de acompañar a un padre enfermo. Nadie puede expresar en una planilla el significado de permanecer junto a una persona que atraviesa el final de su vida.
El amor, la solidaridad, el cuidado y la pertenencia responden a otra lógica. La lógica del vínculo, la lógica de la humanidad. La vida humana es esencialmente relacional.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





