
“La Vida Es”, el caótico y luminoso viaje hacia el autodescubrimiento femenino contado por Lorena Villarreal
El estreno en México de La vida es marca un momento especial para el cine nacional. La cinta llegó a salas este 21 de mayo después de un destacado recorrido por festivales internacionales como Mar del Plata, Göteborg y...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. El estreno en México de La vida es marca un momento especial para el cine nacional. La cinta llegó a salas este 21 de mayo después de un destacado recorrido por festivales internacionales como Mar del Plata, Göteborg y el Chicago Latino Film Festival. La película es mucho más que la historia de Nora, una mujer a que está a punto de experimentar la temible crisis de los 40; es el retrato coral de todo lo que se transforma cuando la vida deja de parecerse a lo que imaginamos.
En el set se respiraba algo más que trabajo: había risas, miradas cómplices y hasta ovejas de peluche. Así lo recuerdan Lorena Villarreal, Natalia Plascencia y Naian González, directora y protagonistas, quienes compartieron para Infobae México el proceso íntimo que dio forma a la historia. La vida es no teme a los saltos en el tiempo, las explicaciones en pantalla, ni a la ruptura de la cuarta pared.
Los detalles
Al contrario: el filme abraza el caos, la nostalgia y la duda como partes esenciales de la experiencia femenina, apuntando hacia una sola pregunta: ¿qué sentido tiene todo esto? El proceso creativo de Lorena Villarreal para abrazar la complejidadDesde el primer boceto, Lorena Villarreal se propuso que la película fuera tan compleja, caótica y coherente como la vida misma: “Tratamos de poner en dos horas la complejidad de la vida y de las mujeres dentro de una historia“. Villarreal quiso además que la música evocara la infancia y la memoria de los personajes: “Fue una amalgama de cosas, porque es un elemento dentro del cine que tiene su propio universo...
Desde el guión y la música hasta la fotografía y la edición —que saltan entre el 35 mm y el digital— fueron pensados como capas emocionales, donde cada salto en el tiempo ayuda a comprimir y expandir la experiencia de una vida. Familia elegida: la fuerza detrás de la pantallaBuena parte del corazón de La vida es está en la relación genuina entre sus protagonistas. Natalia Plascencia (Nora) recordó cómo, antes de rodar, tuvieron la oportunidad de convivir y contarse quiénes eran, lo que permitió que la afinidad surgiera de manera natural: “Creo que fue esencial para poder conocernos bien.
Por otro lado, Villarreal destacó que nunca hizo falta forzar las relaciones; bastó con propiciar circunstancias para que la complicidad floreciera: “Se logró de forma natural entre ustedes, es lo que yo sentí... sólo propiciamos ambientes en donde se pudieran dar esos momentos o conexiones”. Ambas señalaron que Paulina García y Geraldine Zinat completaron el tejido de una familia elegida, donde la broma y el cariño pasaron de los ensayos a las escenas.
Qué dicen los expertos
Esta cercanía se tradujo en una naturalidad palpable, que convierte al espectador en confidente de emociones, silencios y deseos. Nombrar el dolor: tabúes, cicatrices y lo que no se diceLa violencia contra las mujeres, las desapariciones y los tabúes aparecen en la vida de Nora y sus allegados con la misma naturalidad —y crudeza— con la que emergen en la realidad mexicana. Naian González (Ely) lo señala sin rodeos: “Creo que este tema es algo con lo que todas las mujeres vivimos, ya sea que hayamos desafortunadamente tenido un caso cercano o sencillamente el estar vivas y andar por el país".
La actriz subrayó: “En estos tiempos, en donde sabemos que hay tantos feminicidios, es una realidad muy presente que nos hace estar alertas siempre”. Villarreal hizo hincapié en la urgencia de no minimizar ni callar estos problemas: “Es que ese es el mensaje, el tema de mayor impacto en México para las mujeres, es la realidad. Yo siento que sí, se tiene que hablar más de estos temas“.
La experiencia humana de La vida esLa vida es se sostiene sobre una identidad visual y sonora poderosa, una estructura narrativa que desafía lo lineal y una apuesta por la empatía que invita a la audiencia a mirar su propia vida con menos miedo y reservas. El filme muestra que el caos, la belleza, la risa y las heridas pueden compartir el mismo espacio. La dedicatoria “Para mamá” al final de la cinta, nace de un lugar profundamente personal, pero apunta a una universalidad con la que muchas mujeres y familias pueden identificarse.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




