
La voz que conquistó al público en Cardiff llega a Medellín con una de las obras más emotivas de Strauss
La soprano colombiana Julieth Lozano, ganadora del Premio Dame Kiri Te Kanawa en el Cardiff Singer of the World 2023, se presentará este sábado 25 de julio en el Teatro Metropolitano de Medellín como solista invitada de...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La soprano colombiana Julieth Lozano, ganadora del Premio Dame Kiri Te Kanawa en el Cardiff Singer of the World 2023, se presentará este sábado 25 de julio en el Teatro Metropolitano de Medellín como solista invitada de la Orquesta Filarmónica de Medellín (Filarmed). Será la primera vez que Lozano actúe como solista con Filarmed, en un concierto que reunirá importantes obras de tres compositores universales: Lili Boulanger, Richard Strauss y Wolfgang Amadeus Mozart. El programa del séptimo concierto de la Temporada Identidad propone un recorrido por tres obras escritas en el ocaso creativo de sus autores.
Una mañana de primavera de Boulanger, las Cuatro últimas canciones de Strauss y la Sinfonía n. º 41 “Júpiter” de Mozart conforman una velada que, según la propia soprano, habla tanto del final de una vida como de la luz que persiste hasta el último momento. “Estas tres piezas me dan la sensación de que los tres compositores quisieron compartir qué sucede cuando una persona se acerca al final de su vida y cuál es la lectura que hacen de ese momento”, dijo Lozano.
Los detalles
“Lo que más me conmueve es que, aunque en las tres hay dolor y nostalgia porque los días llegan a su fin, también hay una enorme esperanza. ”El concierto estará bajo la batuta de Ana María Patiño Osorio, directora titular de Filarmed y semifinalista del Concurso Internacional de Dirección Malko 2024, con una trayectoria que incluye presentaciones con orquestas de Europa y América. Las tres obras y el hilo que las uneLa apertura del programa corresponde a Una mañana de primavera de Lili Boulanger, escrita pocos meses antes de su muerte.
La pieza despliega una energía luminosa que contrasta con la fragilidad de quien la compuso: Boulanger convierte la primavera en una afirmación de vitalidad frente a la enfermedad que la acompañó toda su vida. El centro de la velada lo ocupa el gran testamento musical de Richard Strauss: las Cuatro últimas canciones, para soprano y orquesta, sobre poemas de Hermann Hesse y Joseph von Eichendorff. Las canciones recorren las estaciones del año —primavera, septiembre, al dormir, al atardecer— como metáfora del paso del tiempo y encuentran, en la despedida, serenidad y belleza.
Para Lozano, interpretar esta obra implica una apertura emocional sin reservas. “Para mí, esta obra es abrir el alma a la vulnerabilidad absoluta”, afirmó la soprano. “Las Cuatro últimas canciones hablan del paso del tiempo a través de las estaciones y, aunque nosotros como colombianos no las vivimos de la misma manera que Strauss, eso no impide que conectemos profundamente con ellas.
Qué dicen los expertos
Cada vez que interpreto Frühling (Primavera), regreso a los aromas, las flores y, sobre todo, al jardín de mi abuela; son recuerdos que iluminan incluso los momentos más difíciles. "La obra exige, además, una relación de escucha muy precisa entre la solista y la orquesta. Lozano describe ese proceso como una construcción colectiva que comienza en la partitura: “Más allá de mi voz, lo realmente importante es el diálogo entre las palabras y la música.
Yo soy un instrumento más; mi voz simplemente las lleva. ”Para quienes se acerquen por primera vez a las Cuatro últimas canciones, la soprano ofrece una clave de entrada: “Mi invitación es a escucharla con la mente y el corazón abiertos, prestando especial atención al texto, que es el que nos guía en ese recorrido. ” En Septiembre, por ejemplo, Strauss habla del paso del verano al otoño, de cómo las hojas caen y las flores se apagan, pero la imagen natural es también un retrato del tiempo humano.
El cierre del programa corresponde a la Sinfonía n. º 41 “Júpiter” de Wolfgang Amadeus Mozart, la última sinfonía que escribió. Con ella, Mozart alcanzó una de las cimas de su lenguaje compositivo: claridad formal, imaginación melódica y una maestría contrapuntística que culmina en el celebrado finale, donde cinco temas se entrelazan en una fuga de extraordinaria complejidad.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




