
Las 86 víctimas inocentes (y olvidadas durante 90 años) que mató en Mallorca la 'aviación roja' de la República
HISTORIA La cara oculta de la Guerra Civil Las 86 víctimas inocentes (y olvidadas durante 90 años) que mató en Mallorca la 'aviación roja' de la RepúblicaLa isla sufrió los primeros bombardeos aéreos sistemáticos contra...
Surgen avances clave en el escenario mundial. HISTORIA La cara oculta de la Guerra Civil Las 86 víctimas inocentes (y olvidadas durante 90 años) que mató en Mallorca la 'aviación roja' de la RepúblicaLa isla sufrió los primeros bombardeos aéreos sistemáticos contra la población civil. La aviación republicana mató a 86 personas: 17 eran niños. El historiador Manuel Aguilera reconstruye el "terror aéreo" y saca ahora a la luz en un libro ('Mallorca en llamas la vida de las víctimas que nadie homenajeó Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarLa plaza de la Porta de Sant Antoni, en Palma, devastada por las bombas en 1937.
Eduardo Colom PalmaPalmaSEGUIR AUTORActualizado Lunes, 1 junio 2026 - 15:27Era una mañana de lunes, 24 de mayo de 1937. Juan Negrín acababa de ser nombrado presidente del Gobierno de la Segunda República mientras la Guerra Civil sajaba España por la mitad. En el centro de Palma, ciudad bajo control del bando franquista, el vecindario se desperezaba.
Los detalles
Mallorca llevaba meses sin sufrir ataques aéreos y vivía una tensa calma, cierta esperanza de que el infierno se enfriaba sobre sus cabezas. Era un espejismo: a esa misma hora, sin que nadie lo detectara, un escuadrón letal enviado por la República sobrevolaba a baja altura la bahía palmesana. En total, once aviones de combate fabricados en Rusia y Francia, modelos Tupolev SB-2 y Potez; sigilosos, preñados de bombas, algunas de más de 100 kilos.
Primero volaron a gran altura desde la costa catalana y después, para eludir la telaraña local de vigías, entraron en vuelo rasante por el mar, con el objetivo militar de bombardear la base naval de Porto Pi y dos buques franquistas amarrados en su rada: el Canarias y el Baleares. En ese momento, en el segundo piso del número 49 de la calle Velázquez, la familia Terrasa Lloret empezaba el día absolutamente ajena a la amenaza. Era gente anónima, modesta, palmesanos normales y corrientes.
El padre, Arnau, era barbero y trabajaba en una barbería de la plaza del Banc de s'Oli. Estaba casado con María, de 36 años. Tenían dos hijas de 7 años y un año de edad: las pequeñas María y Josefa.
Qué dicen los expertos
Cuando los aviones republicanos fueron avistados, las alarmas antiaéreas empezaron a sonar. La población debía bajar urgentemente a los refugios, aunque para algunos sería demasiado tarde. La incursión aérea se había descontrolado: pilotos fascistas italianos habían elevado el vuelo desde la base aérea de Son Sant Joan para neutralizar a los aviones republicanos y éstos, al huir, descargaron indiscriminadamente su carga flamígera y asesina sobre la ciudad, lejos de los cuarteles.
Uno de los proyectiles alcanzó la calle de la familia Terrasa. Minutos antes, el barbero había escuchado la alarma y todos se estaban vistiendo para salir. El padre se enredó atándose los zapatos y apremió a la mujer y a las niñas para que bajaran a la calle y se refugiaran cuanto antes.
Pero cuando las tres salieron a la escalera, todo se derrumbó. El edificio colapsó y murieron al instante.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





