
Las distintas caras de un dato macroeconómico: consumo privado récord, pero ¿dónde, en qué, de quiénes?
El gobierno y el propio presidente Javier Milei han subrayado en los últimos días un reciente dato estadístico de las Cuentas Nacionales del Indec: el nivel récord de consumo privado. Pero ese dato macroeconómico se...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: El gobierno y el propio presidente Javier Milei han subrayado en los últimos días un reciente dato estadístico de las Cuentas Nacionales del Indec: el nivel récord de consumo privado. Pero ese dato macroeconómico se compone de partes que terminan dibujando perfiles micro diferentes en la llamada “economía del metro cuadrado”, o en “la calle” según la percibe cada uno. “Pocas variables económicas de Argentina generan, en la actualidad, tantas lecturas diferentes como el consumo.
El Indec informa un récord histórico, las cámaras de supermercados muestran caídas persistentes, las automotrices celebraron un 2025 extraordinario y luego encadenaron meses en rojo y el comercio electrónico registra un crecimiento que ninguna encuesta tradicional termina de capturar. La conclusión apresurada sería que alguien se equivoca. La conclusión correcta es más incómoda e interesante.
Los detalles
Cada fuente está midiendo, con razonable precisión, una parte distinta de una realidad compleja y difícil de sintetizar en una única medición. Para ordenar el ruido se propone leer el consumo en tres capas superpuestas: qué se compra, dónde se compra y quién compra” subrayó Damián Falcone, profesor de Gestión de Riesgos y Finanzas en el último informe mensual del IAE Business School de la Universidad Austral. Capas del consumoFalcone analizó tres capas o aspectos del consumo privado: qué se compra, dónde se compra y quién compra.
“El récord de consumo no proviene de la góndola del supermercado, sino de las Cuentas Nacionales del INDEC, donde la variable se denomina consumo privado. Ese agregado creció en torno al 8% en 2025 y alcanzó el nivel más alto de la serie. El dato es técnicamente correcto, pero engañoso si no se lo descompone.
El consumo privado incluye absolutamente todo el gasto de los hogares: alimentos, sí, pero también automóviles, electrodomésticos, turismo, servicios y bienes importados”, escribió, para subrayar que la recuperación que destaca el gobierno se basa en los componentes más dinámicos y de mayor ticket: bienes durables y, en particular, importados, que se dispararon en cantidades, mientras que el consumo masivo —alimentos, bebidas, limpieza, perfumería— apenas tuvo una mejora marginal tras el desplome de 2024. “Dicho de otro modo -escribió- parte de la población que pudo compró un auto, una heladera o un pasaje, mientras otros sectores recortaban consumos primarios. El promedio de ambos comportamientos da positivo y proclama un récord; pero ese récord describe a un país que no existe porque es la suma estadística de dos realidades opuestas”.
Qué dicen los expertos
Para ordenar el ruido se propone leer el consumo en tres capas superpuestas: qué se compra, dónde se compra y quién compra”Damián Falcone (IAE Business School)En cuanto al dónde se compra, el docente del IAE explicó que incluso “la góndola se mide mal” pues la Encuesta de Supermercados del INDEC si bien registra un canal online, lo hace con una definición estrecha: las ventas por internet o teléfono de las propias cadenas relevadas. “Su peso es ínfimo y decreciente en términos reales, apenas algo más del 3% del total. Queda fuera el universo donde efectivamente migró el consumo: marketplaces, plataformas de delivery, venta directa de fabricantes, importación directa y autoservicios de cercanía.
Estimaciones del sector ubican al comercio electrónico en torno al 18% de las ventas minoristas del país, muy por encima del 3% que capta la encuesta”, precisó FalconeCuando un hogar deja de comprar productos básicos en la góndola de una cadena y lo hace en un marketplace, una app de envíos o el autoservicio de barrio, explicó el docente, “la Encuesta del Indec lo registra como una caída de ventas, aunque no hay menos consumo, sino cambio de canal. ” Por eso, dice, “la caída de los supermercados sobrestima la caída real del consumo masivo porque confunde migración de canal con destrucción de demanda”. El aspecto de quiénes compran también tiene sus sutilezas.
El autor explica que provincias con mayor actividad del agro, el petróleo y la minería exhiben una dinámica más favorable y el AMBA concentra la tensión sobre salarios, empleo y consumo cotidiano. Los datos muestran provincias exportadoras con más del 60% de aumento de patentamientos y otras estancadas y un patrón similar en la góndola. Así, “el rótulo interior agrupa realidades incompatibles: un mismo interior que compra más autos y a la vez recorta la góndola.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





