
Las Primas: del furor de los ’80 al fenómeno que desafió al tiempo y convirtió sus canciones en himnos bailables
Hay canciones que parecen inmunes al paso del tiempo. No importa cuántas décadas transcurran, cuántas modas musicales nazcan y desaparezcan o cuánto cambien las costumbres: basta con que suenen los primeros acordes para...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Hay canciones que parecen inmunes al paso del tiempo. No importa cuántas décadas transcurran, cuántas modas musicales nazcan y desaparezcan o cuánto cambien las costumbres: basta con que suenen los primeros acordes para que una pista de baile vuelva a llenarse. Ocurre en casamientos, cumpleaños de 15, fiestas familiares, carnavales cariocas, despedidas de fin de año y hasta en esos karaokes improvisados cuando la madrugada ya hizo perder la vergüenza.
Entonces alguien canta Saca la mano, Antonio y, casi sin proponérselo, varias generaciones terminan compartiendo el mismo estribillo. Lo mismo sucede con Lo nene con lo nene, Dame una alegría o Tocame el piripipí, canciones que atravesaron cuarenta años de historia argentina sin perder vigencia. Detrás de ese fenómeno popular está la historia de Las Primas, un grupo femenino que nació al calor de la televisión de los años 80, vendió más de un millón y medio de discos, conquistó América Latina, compartió pantalla con Alberto Olmedo y Jorge Porcel y terminó convirtiéndose en parte del ADN festivo de los argentinos.
Los detalles
Para entender semejante fenómeno hay que viajar hasta fines de 1985. La democracia todavía daba sus primeros pasos, la televisión abierta atravesaba uno de sus momentos de mayor influencia y un puñado de programas tenía la capacidad de convertir cualquier canción en un éxito nacional de un día para el otro. No existían las redes sociales ni las plataformas digitales; la pantalla era el gran escenario donde nacían las figuras populares.
En ese contexto apareció un grupo que entendió como pocos qué era lo que buscaba el público: canciones pegadizas, humor, picardía, coreografías simples y un espíritu festivo que invitaba a cantar desde la primera escucha. La idea surgió del productor Oscar Beis junto con Carlos Gallego, quienes apostaron por una propuesta diferente dentro de una escena dominada por el pop, el rock y los solistas. La primera formación estuvo integrada por Mariana Colombatti, Josefina Stella, Liliana Barovero, Mónica Garimaldi y Daniela Mori.
Cada una aportaba una personalidad distinta, pero juntas construían una imagen fresca, descontracturada y absolutamente reconocible para la televisión de la época. Su debut llegó en enero de 1986 en Sábados de la Bondad, por Canal 9. Apenas comenzaron a aparecer frente a las cámaras quedó claro que había algo distinto.
Qué dicen los expertos
Las canciones eran simples, directas y estaban pensadas para ser recordadas de inmediato. La televisión hizo el resto. Gracias a un contrato de exclusividad con la emisora comenzaron a participar prácticamente de toda la programación del canal y muy pronto también se incorporaron al exitoso ciclo humorístico Hiperhumor, donde terminaron de consolidar una popularidad que crecía semana tras semana.
La imagen también jugó un papel fundamental. Las integrantes condensaban toda la estética de los años 80: vestidos de lentejuelas, minifaldas, calzas fluorescentes, polainas, hombreras, peinados inflados a fuerza de brushing y litros de laca. Sobre el escenario desplegaban coreografías sencillas que el público podía imitar y una energía contagiosa que convertía cada presentación en una verdadera fiesta.
Eran tiempos en los que la televisión fabricaba ídolos familiares y ellas pasaron rápidamente a formar parte de ese universo. El éxito del primer disco homónimo fue inmediato, aunque la verdadera explosión llegó con “Saca la mano, Antonio”. El tema rompió todos los pronósticos.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





