
Las refinerías argentinas rediseñan sus plantas por el avance de Vaca Muerta
El avance de VacaMuerta sobre la producción de crudo empuja a las refinerías a reinventarse y a procesar mejor un petróleo distinto al que moldeó durante décadas su diseño, en un cambio que ya llevó al downstream local...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. El avance de VacaMuerta sobre la producción de crudo empuja a las refinerías a reinventarse y a procesar mejor un petróleo distinto al que moldeó durante décadas su diseño, en un cambio que ya llevó al downstream local a niveles récord de procesamiento y producción y abrió una nueva etapa centrada en extraer más valor de cada barril. Ese giro se produce después de una mejora sostenida en la confiabilidad operativa. “El negocio tradicional ha cambiado mucho y de manera progresiva en los últimos 10 años, mejorando sustancialmente la confiabilidad y utilización de la capacidad de las refinerías.
Los eventos no planeados pasaron a ser una cosa rara, cuando hace veinte años atrás en las refinerías era normal y hasta se planificaba tener eventos pérdida de capacidad no planeada”, dijo Diego Mouriño, vicepresidente de Ingeniería y Construcciones de Axion Energy. La consecuencia de esa reducción de paradas imprevistas fue, según el texto fuente, que el parque de refinación local batiera máximos históricos de procesamiento y producción. Mouriño planteó que ese logro ya no alcanza: “Garantizar que la planta no se detenga es apenas el punto de partida”.
Los detalles
La refinación debe adaptarse a un crudo más liviano que el convencionalLa respuesta directa al cambio que introduce Vaca Muerta es técnica y comercial al mismo tiempo: las refinerías argentinas deben rediseñar procesos porque buena parte de su infraestructura fue concebida para crudos convencionales como el “escalante” de la Cuenca del Golfo San Jorge y ahora gana peso el “crudo medanito”, más liviano y con otro comportamiento físico-químico. Esa diferencia altera el balance de productos en las torres de destilación y obliga a revisar la planificación de las plantas. El desafío no es solo procesar más petróleo, sino ordenar cada corriente para obtener el mayor rendimiento posible en un contexto de márgenes internacionales variables y cambios en la demanda interna.
Ese diagnóstico dominó el panel “Nuevas tendencias en refinación” de la reciente Conferencia de Arpel, entidad que nuclea a empresas e instituciones del sector petróleo, gas y energía renovable en América Latina y el Caribe. De ese panel participaron Mauricio Martin, vicepresidente ejecutivo Midstream y Downstream de YPF; Felipe Trujillo, vicepresidente Downstream en Ecopetrol, y Mouriño. En ese ámbito, el ejecutivo de Axion expuso la transformación de la compañía a partir de la modernización de la refinería de Campana, de terminales de almacenamiento y de redes de despacho.
Mouriño describió cómo impactó ese proceso en Campana: “La dieta de la refinería Campana estuvo históricamente atada a la producción de Cerro Dragón, que hoy por hoy es un yacimiento maduro y, si bien hay tecnología para seguir produciendo por muchos años más, los volúmenes cambiaron. Sin embargo, el hecho de que estemos integrados nos permite adaptarnos a esos volúmenes en un período de tiempo más largo”. Esa integración, describió, le permite a la empresa decidir el destino del crudo pesado y sostener un pasaje programado hacia un procesamiento mayoritario de crudo medanito.
Qué dicen los expertos
La clave, en ese esquema, es que la adaptación no quede atada a una reacción de corto plazo frente al mercado, sino a una ingeniería definida con anticipación. Inversiones para extraer más valor de cada barrilAxion encabezó en los últimos años la carrera de inversiones con desembolsos millonarios en su refinería de Campana para convertir la abundancia de Vaca Muerta en una ventaja competitiva concreta. La lógica de esas inversiones es acompañar el salto de la producción no convencional con una refinación capaz de capturar más valor.
Mouriño resumió esa nueva meta en términos de eficiencia molecular: “Creo que ahora el siguiente paso es mejorar la eficiencia, sacar el mayor rendimiento a las moléculas disponibles, que cada una salga por donde tiene que salir y que ninguna se nos escape en productos que no maximicen el valor”. Así, aumentar la participación de crudo medanito se volvió una prioridad para aprovechar mejor el recurso no convencional. Hacia ese objetivo apuntan los proyectos de ingeniería que desarrolla la compañía.
El trabajo también abarca la estructura de costos. La petrolera avanzó en la integración energética de la refinería para capturar y reutilizar calor residual de las unidades de proceso, con el objetivo de reducir el uso de fuentes externas, y en la digitalización y automatización de sistemas de control para optimizar la separación de las corrientes de hidrocarburos. La discusión en la conferencia de Arpel dejó una conclusión compartida por la industria: las decisiones de inversión en infraestructura requieren una mirada de largo plazo.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





