
Las trágicas muertes de John Kennedy Jr., su esposa y su cuñada en un accidente de avión: ¿negligencia o decisión suicida?
Con el sentido de la oportunidad que suele tener la industria editorial, en julio de 2024, cuando se cumplieron 25 años de la muerte de John Kennedy Jr. al caer el avión que piloteaba y en el que también viajaban su...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Con el sentido de la oportunidad que suele tener la industria editorial, en julio de 2024, cuando se cumplieron 25 años de la muerte de John Kennedy Jr. al caer el avión que piloteaba y en el que también viajaban su mujer y su cuñada, salió a la venta Ask Not: The Kennedys and the Women They Destroyed (“Sin respuesta: Los Kennedy y las mujeres que destruyeron”), un libro donde la periodista estadounidense Maureen Callahan planteó una teoría inquietante aunque carente de pruebas: que el hijo del expresidente asesinado en Dallas en noviembre de 1963 no estrelló su avión por impericia, sino en una deliberada maniobra suicida en la que también se quiso cobrar las vidas de sus acompañantes. Para la periodista, el joven Kennedy valoraba poco la vida y lo mismo le pasaba con las de los demás.
“Tenía un deseo de muerte, no solo para él, sino para las mujeres de su vida. Ir a exceso de velocidad, nadar demasiado lejos en el océano, conducir imprudentemente en las aceras o mientras estaba drogado con marihuana, esquiar en condiciones de nieve, actuar como un experto en todos los deportes cuando en realidad era solo un aficionado: había pocas cosas que John no se atreviera, e intimidaba a casi todos en su vida para que fueran tan salvajes como él”, dice en el libro. A eso agrega que, para julio de 1999, la vida de pareja del hijo de JFK estaba a punto de derrumbarse.
Los detalles
“Les decía a sus amigos que su mujer estaba loca, que tenía sesiones de terapia cinco veces a la semana y un desagradable hábito de drogas y que se negaba a tener relaciones sexuales con él”, agrega. La teoría de Callahan contradice las conclusiones de la investigación que las autoridades aéreas hicieron luego del accidente, que sostuvieron que la noche del 16 de julio de 1999 John-John, había cometido una imprudencia al volar sin la ayuda de un instructor esa noche, porque no tenía la suficiente capacidad para hacerlo, y que eso le había costado la vida y la de sus acompañantes. La caída y la investigaciónPoco después de las 9.
30 de la noche nubosa de ese viernes 16 de julio el piloto y el copiloto del vuelo 1484 de American Airlines detectaron que un avión pequeño se dirigía directamente hacia ellos, en un claro rumbo de colisión. Intentaron comunicarse con la aeronave sin resultado y el control de tierra les informó que tampoco podían contactarlo. Con una rápida maniobra cambiaron el rumbo del avión comercial y lograron esquivarlo.
Fueron los últimos en ver en el aire al Piper Saratoga piloteado por John Fitzgerald Kennedy Jr. antes de que, a las 9. 41, se precipitara sobre el Océano Atlántico, a unos 12 kilómetros de su destino, la isla Martha’s Vineyard, Massachusetts, en el noroeste de los Estados Unidos.
Qué dicen los expertos
A bordo, con el hijo del expresidente asesinado el 22 de noviembre de 1963, viajaban su esposa Carolyn Bessette y su cuñada, Lauren Bessette. Los restos del Piper fueron encontrados tres días más tarde en el fondo del mar, con los tres cadáveres en su interior. El informe final de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Los Estados Unidos (NTSB), publicado un año después de la caída del avión de John-John al mar, explica que el accidente ocurrió probablemente porque no pudo mantener el control del Piper mientras se precipitaba al agua en medio de la noche.
Según los peritos, esa incapacidad de maniobrar “fue resultado de una desorientación espacial”. La noche del 16 de julio de 1999 el cielo estaba poblado de nubes que dificultaban la visibilidad. La reconstrucción señalaba que luego de despegar del aeropuerto del condado de Essex, Nueva Jersey, a medida que John-John se alejaba de la costa y se sumergía en la noche oscura y con neblina, poco a poco fue perdiendo referencias visuales que le permitieran mantener la orientación.
Así, el avión se adentró en una especie de agujero negro en el que no era posible identificar el horizonte y el piloto perdió el sentido de qué es arriba y qué es abajo. En esas condiciones, el oído interno, que regula el equilibrio, y el cerebro dejan de interpretar los movimientos correctamente y se produce la desorientación. “Si estás elevándote durante un período de tiempo extendido, tu oído interno puede sentir que el movimiento se está produciendo en sentido contrario y te podés sentir espacialmente desorientado muy fácil”, explicó Tim O’Neill, instructor de aviación de John-John en un documental del Instituto Smithsoniano sobre el accidente.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





