León XIV deja en España la semilla de una futura y rara entente PP-PSOE
Contenido solo para suscriptoresLeón XIV deja en España la semilla de una futura y rara entente PP-PSOELa visita del PontíficeLos católicos practicantes son los más partidarios del lema “prioridad nacional”León XIV se...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Contenido solo para suscriptoresLeón XIV deja en España la semilla de una futura y rara entente PP-PSOELa visita del PontíficeLos católicos practicantes son los más partidarios del lema “prioridad nacional”León XIV se dirigió a las Cortes el pasado lunes en el Congreso con un discurso que fue largamente aplaudido por los legisladores SIMONE RISOLUTI / Enric JulianaMadrid 14/06/2026 06:00 Actualizado a 14/06/2026 09:43 El viaje del papa León XIV a España, considerado un éxito de manera casi unánime, ha dejado varios mensajes y una rara semilla. La semilla contiene el embrión de algún tipo de entente entre el PP y el PSOE en la próxima legislatura, injerto que hoy nos puede parecer radicalmente imposible, pero que quizá no lo sea tanto una vez las urnas hayan hablado y la Unión Europea contemple su incierto futuro con los resultados de los procesos electorales que el año que viene tendrán lugar en Francia (elecciones presidenciales), en España (legislativas), Polonia (legislativas) e Italia (legislativas). El año que viene votan cuatro de los cinco países más grandes de la Unión.
De esas urnas saldrá el futuro de Europa. La semilla que el Papa dejó caer el sábado 6 de junio en el Palacio Real de Madrid está asociada a ese calendario. El Vaticano tiene su propia concepción del tiempo, que posiblemente hoy no difiera mucho de la percepción del ritmo histórico del Partido Comunista Chino, marinado con las ideas de Confucio.
Los detalles
Un año es un instante. La primera alocución fue clave: el Papa invitó explícitamente a los partidos españoles a una fase de conciliación“Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad. Veo aquí una vocación específica de Europa, de la que España es protagonista fundamental y principal.
Apreciar la complejidad y estudiarla, aprender a no negarla y vivirla como una bendición, huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y de enemigos; he aquí la tarea de quien tiene una gran historia a sus espaldas”. Estas palabras, pronunciadas en el Palacio Real ante las principales autoridades españolas, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático acreditado en Madrid, contienen el principal mensaje político de la visita. Atemperen la confrontación, destensen el país, eviten que España se estropee, no se aíslen, contribuyan a trazar un rumbo para Europa.
Ese primer acto dibujó el marco de la visita. El discurso en el Congreso lo amplió y remachó. El Papa venía a España a atemperar.
Concluido el viaje, el Vaticano considera que el mensaje ha sido captado con claridad, tal y como explica hoy el corresponsal de La Vanguardia en Roma, Francesco Olivo. La cara de satisfacción del rey de España durante toda la visita pontificia merece ser subrayada.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





